Día 11 del
cuarto mes de 1280 del calendario de Finvir.
El hombre golpeó la puerta de la
choza. Se escuchó el sonido de objetos que caían dentro. Los pasos sobre el
piso de madera hacían chillidos por los pegajosos pies de la ogra que se acercó
a la puerta.
-¿Quién ha
tenido la desafortunada idea de visitarme en tan mal momento? Si eres alguno de
esos asquerosos orcos, os juro que los convertiré en mi cena a pesar de su
desagradable gusto.
-Mi nombre,
estimada bruja, es Neilad primer caballero de La Orden del Gato Azul. Me
acompañan Azalea la sacerdotisa de Eiugun y mis dos amigos enanos Rikenv y
Beraza junto con mi gato que ha decidido no quedarse en nuestro carruaje.
La ogra abrió la
puerta. Su aspecto era terrible, su color casi violáceo disimulaba un poco las
ojeras. Sus dientes eran amarillos, su nariz enorme y su cara estaba llena de
verrugas y granos. Pero aun viendo a tal desagradable ser algo en su aspecto
conmovió a Neilad que fue capaz de ver en los ojos de la bruja el verdadero
dolor.
-¿Tu eres
Neilad? esperaba algo más impresionante debo admitir. Pero son pocos los que
viajan acompañados por un gato azul. Así que he de creerte. Pasa, ponte cómodo
y tus compañeros también.
-¡Buenos días!
-dijo el gato que viajaba sobre uno de los hombros del inmenso Beraza.
-¡Buenas noches
querrás decir! -aclaró la ogra.
Una vez dentro los cinco miembros
del grupo se sentaron alrededor de una mesa cuya madera daba la
sensación de
estar húmeda. Las piedras de la choza estaban apiladas desprolijamente y
el
techo estaba hecho de paja. Las paredes estaban cubiertas de telarañas y
estantes llenos de polvo en los que la ogra había dejado su colección de
pociones y venenos. Los brebajes estaban todos colocado en forma
desordenada y
otros siniestros objetos se encontraban entre ellos, tales como huesos
de
animales, plumas de cuervos o ciertas piedras talladas. En una de las
paredes
se encontraba una chimenea de piedra y en medio de ella un enorme
caldero que aparentaba no haber sido lavado nunca. Hasta el momento la
ogra no había parecido en
nada amenazante y uno esperaría mas insultos de una bruja comedora de
hombres.
La bruja se encontraba preparando algún tipo de infusión y aperitivos en
un
intento de hospitalidad. Rikenv y Beraza permanecían callados viendo el
lugar.
Azhalea no podía disimular el desagrado que la putrefacción del lugar le
producía. Neilad permanecía serio esperando que la ogra regresara. Y el
gato había buscado el mejor lugar para
acomodarse, las piernas de Azhalea. Cuando la ogra regresó traía una
bandeja
con bocadillos que nadie en su sano juicio hubiera comido y tazas de té
para
todos. Neilad aceptó la taza de té y sin dudar tomó un sorbo. Los demás
tomaron
también las tazas pero no se atrevieron a beber.
Rikenv probó uno
de los bocadillos con la lengua y exclamó con desagrado -Es casi peor que el
queso que comías anoche Neilad. -La ogra retiró la bandeja sintiéndose
ofendida.
-Las aves del
bosque me han dicho que estabas en busca de la ayuda de Neilad. -dijo la elfa.
-Y aquí estoy en
persona estimada bruja. Aunque todavía no nos hemos encontrado con ninguno
sabemos que los orcos se encuentran cerca. Y que de alguna forma te sientes
amenazada por ellos.
-Sí. Te agradezco
tu presencia y la de tus valerosos amigos, Neilad. Son pocos los que entrarían
a un pantano a visitar a un bruja ogra. Es un acto sin duda de gran valor. Y
que aprecio mucho.
-Sí. De gran
valor o sumamente estúpido. -dijo Rikenv que no se recuperaba del desagradable
sabor del tentempié.
La ogra lo ignoró.
-¿Qué saben de los orcos, valientes guerreros?
-Sabemos que
estos no son orcos comunes. Que han sido equipados con mejores armas y que
hasta se encuentran protegidos por terribles conjuros. -dijo Azhalea.
-Hablaba de
todos los orcos en general, señorita elfa. Pero si, lo que dices sobre estos es
muy cierto. Los orcos en si no son criaturas inteligentes. Su mayor fortaleza
siempre ha sido su gran número en la batalla, esto los lleva también a no vivir
mucho. Las comunidades orcas suelen tener camadas de orcos que eventualmente
reemplazan a los anteriores ya sea por que los otros han muerto en batalla o
porque se han matado entre ellos mismos. Los orco no crecen, simplemente nacen
así como son, dependiendo de las características de la tierra que los engendra.
Por eso nunca nadie ha conocido a mujeres orcas. La vida de un orco es corta
incluso en comparación a la de un humano. Y es por esto también que su arte así
como su idioma son primitivos. No tienen escritura ya que nunca tendrían tiempo
de aprenderla y la mitad de sus palabras son meros gruñidos. Los orcos viven
para la destrucción y para eso solamente han sido creados, sus mentes
perturbadas jamás encontraran paz.
-Muy cierto -dijo
Beraza que ya había encendido su pipa y estaba ansioso por poder decir algo.
-Pero no siempre
todos los orcos mueren en batalla o se matan entre ellos mismos. Algunos
consiguen sobrevivir a las otras camadas, ya sea porque son más fuertes o porque
son más inteligentes, nadie puede saber que combinación de mineral les dio esas
características a la hora de su nacimiento. Sin embargo eso sucede. -Explicó la
ogra.
-Lo que estas
tratando de decirnos es que estos orcos, a los que nos enfrentamos, son orcos
que han llegado a vivir varios años. -Neilad frunció el seño mientras se
rascaba la barba prolijamente cortada.
-Exactamente,
estos orcos han sobrevivido a otras batallas y han aprendido de sus errores,
han descubierto la magia, la estrategia incluso han descubierto como producir
orcos todavía más poderosos creando fango con cualidades especiales. Uno de
ellos en especial se ha distinguido, ha llegado a vivir unas largas cuatro
décadas. En ese tiempo aprendió la estrategia y con un arte exquisito el
manejar las armas de los hombres y de los elfos. Tal es así que es capaz de
anular la magia de los encantamientos que protegen a las armas de la luz. Son
pocos hombres, enanos o elfos los que serian capaces de anular los maleficios
de las armas oscuras con solo empuñarlas y sin embargo este orco puede remover
los conjuros de las armas que incluso han sido diseñadas para matarlos a ellos -Hizo
una pausa y miró al hombre-. Veo Neilad que portas una hermosa espada de metal
sagrado igual que ese pesado escudo que te hace tan lento. Soy capaz de
percibir la magia siendo una bruja y sé que hay magia en ellos. ¿Acaso, Neilad,
hay algo de mago en ti?
-La magia es tan
misteriosa para mí como lo es para mis amigos enanos. Yo tengo a mi acero para
defenderme y cuando no alcanza a mis huesos y músculos. Y son mis conocimientos
y mis pociones las que uso para sanar. Pero nunca he aprendido un solo conjuro.
-¡¡¡Oh Neilad
que aventurado eres al decir eso!!! -Exclamó la sacerdotisa-. La magia existe
en todas las cosas. Y aunque no seas capaz de reconocerla está ahí siempre
presente manejando nuestro destino en nuestro alrededor todo el tiempo. Hay
magia en el calor del sol o en el roció de las mañanas, hay magia en la música
y en el canto. Incluso hay magia en los golpes de los martillos enanos que
crean obran maravillosas. -La elfa sonrió mirando a sus amigos enanos.
-Sabias las
palabras que salen de tu boca para ser una elfa tan joven -dijo la ogra que
siguió explicándose-. El nombre del rey orco que están buscando o que más bien que
te está buscando, Neilad, es Murgthiz. A su mando tiene a ocho generales orcos
también longevos como él. Durante los últimos años ha estado equipándose con
armas poderosas, capturando enanos que lo ayudasen a forjar excelentes
armaduras. Ha preparado un ejército de poderosos orcos bien entrenados. Ha
conseguido desarrollar a orcos sumamente estúpidos pero de dimisiones enormes
con fuerza inigualable, que utiliza como guarda espaldas. Y se ha adiestrado en
varias ciencias. Al norte de aquí en las montañas de Suminer está su cueva y su
escondite. Y ha enviado a tres de sus generales a buscarte.
-Eso explica el
porqué se acercaron al palacio de plata aunque no entiendo que es lo que buscan
en mi. Y tampoco me has dicho porque me has llamado tú, ¿Que quieren esos orcos
de tu persona, señora bruja? -Neilad estaba serio y calmado, las palabras de la
ogra eran sinceras y eso lo extrañaba. El motivo por el cual una bruja de tal
calaña buscase ayuda en un hombre desprovisto de magia alguna lo intrigaba así
como enfriaba sus huesos.
La ogra guardo
silencio un segundo y luego rompió en llanto- Se han llevado a mi hijo. -La
bruja seguía llorando, lagrimas acidas. Por un momento pareció frágil la enorme
criatura ancha y redonda-. Era un hermoso huevo, que pronto eclosionaría y esos
bastardos orcos se lo han llevado. Me han dicho que los huevos de ogro les dan
algún tipo de poder a los orcos, así que me lo han robado. Mi magia los mantiene
ahora lejos de mi choza pero me lo han robado cuando salí a recolectar
ingredientes para mi caldero hace tres días.
Neilad se levantó
de su silla y apoyó una mano sobre el hombro de la ogra. Muchos hombres se han
convertido en la cena de un ogro por tal descuidado acto. Sin embargo la bruja
desconsolada pareció sentirse aliviada.- Prometo que haremos lo posible por
recuperarlo.
La bruja contuvo
el aliento e intento digerir las palabras del hombre, en su cabeza no concebía
la idea de él hubiese accedido a ayudarla. Sostuvo con sus dos garras el
musculoso brazo del paladín.- Os daré lo que me pidas, noble guerrero oro,
pociones cristales. Lo que deseen.
-Nada me hace
falta que tu tengas estimada bruja. Me alcanza con saber que los orcos no vayan
a hacerse más poderosos o que hayamos ayudado a nuestra vecina. ¿O no es así? -preguntó
dirigiéndose hacia sus compañeros.
-Sí, sí por
supuesto. -exclamó Rikenv.
-Faltaba más. -dijo
Beraza.
-Será un honor.
-dijo la elfa.
-¡¡¡Pero si son
todos unos lame botas del pelilargo este eh!!! ¡¡¡Eeehh!! -dijo el gato al cual
ya todos ignoraban.
-Nadie quiere
ayudar a una ogra. Todos se alejan y huyen y después se sorprenden cuando hago
maldades. ¿Quién sino tú podría venir en mi ayuda cuando paso tan mal momento?
A ti te creo Neilad, que has hablado incluso tratando de consolarme, pero ni
tus amigos han confiado en mí que no han querido probar un sorbo de mi té.
Siempre piensan todos que voy a lastimarles.
El hombre río
tratando de aliviar tensiones- Es que quizás no todos tengan tan buen paladar
como yo.
-Si él confía en
ti ogra yo también lo hago. -dijo Rikenv el aventurero enano y tomó el té de un
sorbo. Beraza hizo lo mismo.
La elfa aunque
con disgusto sorbió del té que tenía un terrible sabor amargo- Hemos de ayudarte.
La ogra aplaudió
de gusto dando un manotón- Pero si son todos unos valientes guerreros. Has de
estar orgullosos Neilad de tener tales amigos.
-Lo estoy noble
bruja.
La ogra buscó
entre uno de los estantes por un momento, luego quitando algunos frascos de su
camino y tirando algunas baratijas al suelo tomó algo similar a un amuleto.- Se
que no me han pedido nada a cambio pero igual quiero ofrendarles esto. Este es
un regalo para ti hermosa elfa -La ogra entregó a Azhalea el collar que no era más
que una piedra azul engarzada a una cuerda negra. Posiblemente una gargantilla
para el cuello de una ogra pero en el delicado cuerpo de la elfa, la piedra quedaba
a la altura de su busto-. Este no es cualquier amuleto. Esta cargado de magia
como has de haber percibido. Te permitirá viajar a donde lo desees con solo
pedirlo mientras sostienes la piedra con una mano. Podrás llevar a cualquiera
que te este tocando contigo. Pero he de advertirte que solo te llevara a
lugares que hayas conocido y donde hayas estado antes ya que para que la magia
funcione debes poder visualizar en tu mente tu destino. De forma contraria
podrías llegar a parar en cualquier lugar en el momento menos esperado. Úsalo
con sabiduría ya que solo podrás utilizarlo dos veces. Es un amuleto muy antiguo,
regalo del padre de mis hijos. Ya ha sido utilizado antes por mí, pero ahora es
tuyo.
-Gracias, haré
un buen uso de él. -dijo la elfa.
-Para ustedes
enanos tengo algo también. No puedo regalarles magia que actué sobre ustedes de
manera alguna porque ustedes los enanos parecen repelerla, mis conjuros o
amuletos en nada los afectaría. Pero puedo darles algo que quizás los ayude en
momentos oportunos. Hace casi doscientos años cuando yo todavía era joven,
vivió no muy lejos de aquí a la rivera del rió un enano solitario. Me hice
amigo de él aunque ustedes no puedan creerlo. Pero nunca podía encontrar mi
choza en el bosque cuando me visitaba. Entonces hizo estos anillos, uno me lo
dio a mí y otro se lo quedo él.- La ogra se quitó dos de los anillos que llevaba
en un dedo y se los dio a los enanos que los recibieron con gusto. -Estos
anillos se atraen entre sí. Y con uno de ellos puesto puedes encontrar al que
porte el otro anillo o a donde el otro anillo ha sido colocado. Yo dejaba el
mío colgando en la puerta de mi casa, para que el enano me encontrase. Cuando
mi amigo murió tomé su anillo y nunca más he encontrado a nadie con quien
utilizarlo ya que fue mi único amigo. Úsenlo para encontrarse entre ustedes
cuando estén separados ya que su amistad parece igualar a la que tenía yo con
tan noble criatura.
Rikenv se
acaricio la barba, respetaba el trabaja de uno de los de su raza. Y con gran
agrado se lo colocó. Beraza observó al anillo por un momento y temió que en sus
gigantescas manos no entrase el anillo diseñado para un enano aunque él también
lo fuera. Consiguió colocarse el anillo en el dedo más pequeño y le agradeció a
la ogra el regalo- Gracias. Este es sin duda un gran regalo.
-Y para ti
Neilad tengo también algo. Como todos los humanos eres frágil ante la magia y
los venenos. Tu cuerpo por mas trabajado que este nunca igualara a la fortaleza
de un enano ni repelerá tan bien la magia. Así como tus sentidos nunca serán
tan agudos como los de un elfo. O así también tu agilidad. Para ti hombre tengo
esto -La bruja tomó de un estante un frasco grande con un brebaje adentro. El
líquido era un poco viscoso y de color negro.- Este brebaje te permitirá
resistir mejor los venenos de las lanzas orcas y los maleficios de las espadas
malditas. Quizás te dé más oportunidades contra nuestros enemigos. Y si lo
deseas a tu regreso quizás te enseñe como hacerlo. Tómalo ahora que su efecto
es prolongado.
Neilad tomó el
frasco y lo bebió. Dio un paso al frente extendiendo el recipiente vació hacia
la ogra. -Has dicho, estimada bruja, que tenias hijos. ¿No es este huevo, el
que te han robado, entonces el único de tus hijos?
La ogra sonrió.-
Eres muy perceptivo Neilad. Muy perceptivo y atento. Deberás creerme cuando te
digo que todo esto me da mucha lástima.
El gato dio un
maullido de alerta. La elfa y los enanos se encontraban inconscientes producto
del somnífero que la ogra había colocado en sus tés. Cuando Neilad intentó
reaccionar ya era tarde. Su cuerpo se encontraba paralizado, todavía estaba consciente,
su mente todavía funcionaba aunque empezaba a sentirse cansado. El frasco se
resbaló de su mano y rodó por el piso de madera. El gato azul salto sobre la
ogra maullando y con sus garras afuera. Pero la bruja sopló un polvo sobre él y
pronto el animal también se durmió.
-He caído en tu
trampa ogra. Debí escuchar las palabras de Rikenv cuando dijo que esto era una
estupidez. Has traicionado mi confianza. Pero escuche en tus palabras nada más
que la verdad.
-Te he dicho la
verdad, pero no toda -La bruja se acercó al hombre-. Como te has dado cuenta he
tenido dos hijos. Dos huevos estaba cuidando. Y los dos se los han robado estos
malditos orcos. Pero me han prometido devolverme uno si es que te capturaba.
Tres generales te dije había mandado a buscarte el rey orco. Uno de ellos llegó
anoche al palacio y fue muerto por parte de tu Orden junto con una tropa de
orcos. El segundo fue a buscarte a la ciudad de Lurand y al parecer terminó por
ser engañado por un hablador llamado Maz y el resto de su sequito ajusticiado
por el guerrero conocido como Sefit. Esto me han contado los escarabajos. Pero
el tercero y el más inteligente te ha tendido esta trampa sabiendo que
vendrías. Y me ha usado a mí como carnada. No creí que existiese un hombre tan
estúpido como para venir a verme, a mí, a una Bruja ogra. Pero no te encuentro
tan estúpido como pensé, antes de escucharte hablar.
-Que no paguen
tus deudas mis amigos. Lo que tengas que hacer conmigo lo acepto pero no te voy
a perdonar si los lastimas a ellos que nada han tenido que ver con esto y que
solo han llegado hasta acá para hacerme compañía. -Neilad seguía con sus ojos a
la ogra que caminaba inquieta por la habitación.
-Tus palabras me
conmueven paladín. Sin duda alguna eres fiel hasta en los peores momentos. Hace
mucho tiempo que no conocía a alguien así y nunca esperé encontrarlo en
una raza tan traicionera como es la
tuya, humano. Generalmente a ustedes solo los mueve la codicia o la vanidad y
todos aquellos que se dicen héroes solo lo son cuando las condiciones apremian.
Tú sin embargo ni siquiera has pedido piedad para ti. En otro momento quizás
hasta te hubiera llamado amigo. Pero ahora tengo mis propios problemas y aunque
me entristece debo velar por la seguridad del único hijo que me queda. Antes de
que te desmayes debo decirte que no lastimare a tus amigos. Tus palabras los
han salvado de convertirse el almuerzo del día de mañana. Y si te sirve de
consuelo. Todo los que les he ofrecido sirve, quizás eso te salve la vida
después de todo. Mi somnífero sin embargo te fue proporcionado antes de que
tomases el brebaje y por eso ha tenido efecto. No sirve para curar, solo para
prever futuros efectos. Pero no es ese mi problema, aunque no te deseo ningún
mal, primer caballero de La
Orden del Gato Azul.
Finalmente el hombre se desvaneció. Referencias:
1) Anillos buscadores
2) Cuervo
3) Escarabajo estercolero

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