Las abejas anaranjadas eran más pequeñas y redondeadas que las
domesticas, su tamaño no alcanzaba el de una pulgada. Sus colores eran
negro y naranja, pero su mayor distinción era la de no poseer aguijón.
Construían sus panales al pie de los arboles ahuecados por aves o
roedores o donde pudieran encontrar algún hueco, como entre dos rocas,
que sirviera de protección. Tapaban la entrada con barro y sus propias
secreciones y al punto de que solo pudiera salir o entrar una sola
abeja. Cuando el enjambre crecía expandían los límites agregando más
paredes de barro delante de la anterior. Producían una miel particular
de color cercano al dorado más dulce que la miel común.
Procedencia y distribución:
Eran originarias de la región oeste de Nevaría. Solían encontrarse en regiones húmedas y selváticas.
Utilización y consumo:
Los nevarien las utilizaban para la producción de miel dorada, un producto especial propio de las más altas clases sociales. La reproducción de las condiciones apropiadas para la fabricación de miel de estas abejas era extremadamente complicada por lo que las abejas anaranjadas generalmente no producían miel en cautiverio. Por esto los apicultores muchas veces debían de ingresar en las selvas buscando los enjambres para extraer miel silvestre. Solo unos pocos expertos, verdaderos artesanos, producían miel de abeja anaranjada, llamada miel dorada.

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