Entre los nobles humanos de
los reinos de Kiem, sobre todo en Fenor y Denjiia, se acostumbraba llevar un
registro exacto de los nacimientos. Esto originó que se comenzase a celebrar el
día del nacimiento de los hijos, en un comienzo como agasajo a los padres pero
luego a las personas que habían nacido ese día. Con el correr de los años no
solo se realizaba a los niños sino también a los adultos. Terminó por
convertirse en una celebración obligada en las altas clases y a veces producto
de despampanantes derroches.
Las clases bajas, generalmente
no alfabetizadas, pasaban de esta costumbre, ya que solo llevaban un registro
aproximado de sus edades y casi nunca conocían el día exacto de su nacimiento.
Sin embargo en el reino de Fenor, donde la alfabetización era más alta, sobre
todo después de la segunda mitad del siglo XIII, muchos burgueses habían
adoptado esta costumbre, aunque no realizaban fiestas tan extravagantes como
los nobles.
Las características de la
celebración varían mucho entre los reinos y las clases sociales. Cuando se
trata de reyes y príncipes es parte del protocolo presentarse con presentes, a
parte de una buena oportunidad para obtener alianzas o reforzar las mismas. En
las clases bajas o incluso en las familias nobles los presentes no son
obligados. Sin embargo ofrecerle algo sabroso de comer al cumpleañero es común,
algo que él tendrá la oportunidad de compartir con los invitados en señal de
aceptación y camaradería. Aunque se conocen casos de postres más exóticos
servidos en “cumpleaños”, el pastel resulto ser el más conveniente pues podía
hacerse una gran cantidad de un mismo, que luego sería dividido en porciones.
Referencias:
- En la taberna de Bruen Maz intenta celebrarle el cumpleaños a uno de los orcos. (cI/cap05)
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