domingo, 17 de noviembre de 2019

Turmiasis el agusanador y las mujeres trilobites


Leyenda Gullien.

               
Turmiasis fue el último rey de una larga dinastía que había gobernado a Gull durante casi tres siglos. Turmiasis era el menor de seis hermanos, todos ellos hombres. Jamás había aspirado al trono y en cambio había dedicado su infancia al estudio de diversas ciencias. Sobre todo le había interesado el estudio de los “animálculos”, así llamaban los Gullien a las criaturas pequeñas principalmente a los insectos.  Una enfermedad acabó con la vida de sus cinco hermanos y él pasó a convertirse en el príncipe de Gull. Unos meses después la misma enfermedad mató a su padre y entonces fue rey. A pesar de ser reconocido como un hombre extremadamente inteligente y culto, fue rechazado de inmediato por su pueblo pues no lo identificaban como una figura militar importante. Mientras que sus hermanos habían participado en cruentas y reconocidas batallas, él solo se había abocado a sus estudios. Su cuerpo era delgado y débil, a pesar de su joven edad pues recién había cumplido los veinte años. Su aspecto se convirtió en motivo de burla recurrente y con esto creció en Turmiasis un gran resentimiento.

                Tan pronto como entendió que estaba perdiendo el poder que  le había sido concedido ideó un plan para recuperarlo. Desconfiando de su propio sequito, contrató  un pequeño pero diverso grupo de mercenarios. Su primera misión fue la de exterminar a una familia rival, llamada Dundise, que había estado burlándose de él y que lo había desafiado públicamente. El líder de la familia fue tomado prisionero y puesto  disposición del rey bajo cargos de sedición, rebelión, desobediencia entre un larga lista en la cual incluso se incluyó el “estar vestido de forma inadecuada.” Turmiasis no lo había elegido simplemente porque lo odiase sino porque esta familia era particularmente acaudalada y esto le permitió apropiarse de sus pertenencias, entre las cuales se encontraba mucho oro que le serviría posteriormente para pagar  más mercenarios. Entre sus generales mercenarios más destacados, conocidos como “Ugmurel” que era una abreviación de “comandantes comprados” en el idioma gullien, se encontraban Kural, el sanguinario, un pirata conocido por colgar a sus víctimas boca abajo y cortarlos hasta que estos morían desangrados, Ikari´Tun, el caníbal, conocido por comerse a sus víctimas y Pac´Gafar quien decía sobre sí mismo ser capaz de comunicarse con demonios y fantasmas. Turmiasis sabiendo de las terribles reputaciones que poseían sus subordinados consideró prudente hacerse de una propia, una digna de intimidarlos incluso a ellos. Tras un juicio falso, el nuevo rey condenó a muerte a su adinerado opositor. Pero la sentencia de muerte seria llevada a cabo de una manera nunca antes vista. El condenado fue encadenado sobre un altar preparado en una plaza pública para que todos lo vieran. Posteriormente se le realizaron varios cortes en su cuerpo, los cuales si bien eran dolorosos no eran mortales. Estando el prisionero inmóvil y desangrándose hizo que vertieran sobre él el contenido de varias tinajas atiborradas de “angakari” lombrices de Gull, unas criaturas que vivían en el desierto asociadas simbióticamente a un tipo de agave que mataba animales envenenándolos para poder hidratarse con su sangre. Las lombrices luego descomponían el cuerpo. Eran capaces de alimentarse con la carne y no hacía falta que su huésped muriese primero. Los gusanos que eran millares, devoraron la carne del hombre hasta matarlo y dejar de él apenas unos huesos. Se dice que el espectáculo fue tan espantoso que luego, nadie más se atrevió a hablar sobre el rey. La gente incluso evitaba decir cosas buenas por miedo a que fueran mal interpretadas y terminar como aquel hombre, devorado por gusanos, estando vivo.


                Con los años el rey Turmiasis iba inspirando cada vez más terror. Varios rebeldes se levantaron en armas pero Turmiasis ayudado por sus mercenarios fue derrotándolos uno a uno. Entusiasmado por el efecto que había generado su crueldad, pensó en perpetuarla y en seguir expandiendo sus medios de tortura e intimidación. Encontró diferentes tipos de moscas que ponían sus larvas en la piel y nariz de sus prisioneros comiéndolos vivos por dentro y perforando su cuerpo. A veces dejaba que alguna entrase por oído de uno de sus condenados para que encontrase su salida por el otro oído perforando primero su cerebro. Una de las más asquerosas pero no mortales eran las moscas de los ojos, que ponían centenares de huevos en los ojos de sus huéspedes y al pasar de los días las larvas los devoraban hasta quedar solamente las cuencas vacías. Maniatados los prisioneros no podían hacer nada.

                Ikari´Tun el caníbal y uno de los ugmurel fundó la orden de los Tripofozh. Dicha orden solo podía ser integrada por hombres de Gull, y se debían cumplir ciertos ritos los cuales no estuvieron al constituirse inicialmente la orden pero que se fueron gestando con el tiempo. Como Ikari´Tun prestaba sus servicios al rey Turmiasis solo por dinero y no por patriotismo o devoción, la orden de los Tripofozh no servía a Turmiasis o a Gull. Ikari´Tun estaba fascinado por las prácticas horrorosas de Turmiasis y él mismo poseía las suyas, la más distintiva el canibalismo, este se constituyó como el primero de los ritos, comer carne humana. El segundo llegó no tanto tiempo después y se convertiría en la línea divisoria entre los aspirantes y los verdaderos iniciados. Para superar este rito los aspirantes debían de introducirse voluntariamente un fuphus, un gusano trepana cerebros, por el oído y sobrevivir. No muchos conseguía sobrevivir y los que lo hacían terminaban por quedar completamente locos. El primero de todos fue Ikari´Tun el cual consiguió sobrevivir al gusano que atravesó su cerebro en una semana, la cual él paso en ayuno, solo consumiendo agua y meditando. Tras someter a su orden al mismo rito, la mitad de ella murió pero los que sobrevivieron terminaron por ser sus más fieles servidores.

                Pac´Gafar era un pirata de extrañas costumbres que adoraba a una oceánida conocida entre otros nombres como Dianiaeris. Esta divinidad con aspecto de gusano pero con extremidades articuladas era dos veces más grande que un hombre promedio y exigía al pirata un tributo en oro y piedras preciosas a cambio de protegerlo en las batallas marinas. La oceánida pidió se le concediese una entrevista con el rey de Gull y como Pac´Gafar servía a ambos la organizo. Turmiasis se sintió aterrado al ver a la monstruosa divinidad pero aun así preguntó a la criatura cuál era su voluntad, aunque él respondía a otros dioses. Dianiaeris le ofreció un ejército a cambio de que le construyese un palacio en las costas del mar donde los hombres la venerasen y le obsequiasen ofrendas. El rey de Gull debía de aceptar, aunque en ese momento no necesitaba un ejército y no quería compartir sus riquezas con esta criatura así que aunque accedió también buscó excusas para demorar la construcción.

                Con sus enemigos atemorizados con su gran demostración de poder a través del terror y con los actos de la orden de los Tripofozh al mando de Ikari´Tun que secuestraban mujeres para violarlas, mataban hombres y niños para después consumirlos, a parte de los saqueos a las grandes familias, la opinión de los plebeyos se dividió, algunos lo odiaban pero otros empezaron a adorarlo pues era un gobernante que castigaba principalmente a los nobles de maneras horribles. Gran  parte del  pueblo había pasado de odiarlo a amarlo pero sobre todo a temerle. La nobleza de Gull, no obstante, no estaba conforme así que  buscó un nuevo campeón y lo encontró en un joven hombre llamado Ercis. Un militar de carrera que había sido obligado a exiliarse tras la persecución de Turmiasis. Apoyado por los nobles Ercis y por muchos plebeyos se hizo de un gran ejército y rápidamente fue conquistando ciudad a ciudad de Gull empezando por el norte.

Turmiasis consiguió detener el avance de Ercis pero a un gran costo. Entonces con su ejército diezmado, sabía que solo era cuestión de tiempo para que Ercis recuperase a sus tropas y volviera a atacar. Así que envió a Kural a que trajera esclavos para terminar de construir el palacio para Dianiaeris. Kural viajo a Gudang con su flota y secuestró a cientos de hombres y mujeres y los puso a disposición de su rey. Turmiasis ordenó terminar de construir el palacio de inmediato y cedió una tercera parte de su tesoro a la divinidad. El palacio estaría rodeado por grandes murallas y en su interior habría varios edificios, pero el más importante sería una gran pirámide cuya base estaría conectada con el océano. Turmiasis exigió a la divinidad que esta le otorgase el ejército que había prometido. Y aunque el palacio no estaba terminado esta se lo concedió. Dianiaeris se arrancó una de las patas y de dentro de ella cayeron millares de huevecillos semitraslucidos que enterró en las orillas del mar cerca de su palacio. De allí en una semana brotaron unas extrañas larvas que debían de ser alimentadas, según había explicado la divinidad con carne. Turmiasis encargó esa tarea a Ikari´Tun, el caníbal, lo cual resultó ser el principio de su perdición. El líder de la orden de los Tripofozh asesinó a centenares de hombres entre ellos a nobles de Gull, esclavos de Gudang y hasta simples plebeyos que habían sido culpables de dudosas acusaciones para alimentar a las larvas. A parte un brote de lepra infectó a los seguidores de Ikari´Tun los cuales empezaron a vendarse todo el cuerpo llegado a parecer auténticas momias andantes. Pac´Gafar no estaba contento con esto y reclamó tanto a Turmiasis como a la divinidad Dianiaeris, pero ambos tenían sus propios planes y Pac´Gafar terminó por ser traicionado y asesinado en manos de Ikari´Tun, quien luego se lo comió. Dianiaeris trajo a su nuevo campeón, a su propio hijo llamado Miraer, el cual era un monstruo espantoso, un poco más alto que un hombre pero con seis brazos y cuatro piernas, que llevaba una armadura negra y seis espadas, todas ellas envenenadas y que además era ciego. Las larvas crecieron y tras mudar su piel se convirtieron en los Trilo-ohs, una raza mortal de criaturas artrópodas de colores negro y gris con su cuerpo recubierto por una armadura natural y con patas que le permitían tanto caminar erguidos como acostados, podían adherirse a las paredes y escalar con facilidad así como incluso desplazarse por los techos y las bóvedas boca arriba sin caerse. Grandes como hombres podía asir varias armas al mismo tiempo al igual que Miraer y le servían sin cuestionar. Nadie sabía que decían o cuan inteligentes eran pues nadie excepto Miraer podía entenderlos. Los Tripofozh pronto descubrieron que los Trilo-ohs eran en un mayoría mujeres y que solo uno de cada cien era un hombre, los cuales eran más pequeños y menos preparados para el combate, así que separaron a estos del resto del ejército. Llegó a haber cinco mil de estas criaturas en tan solo un mes.

Kural intuyo que no faltaría mucho tiempo hasta que el también fuera traicionado y finalmente comido por Ikari´Tun, así que decidió cambiar de bando. Después de venderle información a Ercis y asegurarse un puesto entre su sequito, organizo una revuelta en la que liberó a los esclavos que él mismo había secuestrado. Lejos de ser repatriados estos hombres fueron puestos al servicio de Ercis y aunque se les prometió que serían regresados a Gudang si lo ayudaban a matar a Turmiasis, los antiguos esclavos desconfiaban.

Al mando de Miraer, Turmiasis envió a su ejército de mujeres trilobites y soldados de Gull para aniquilar a Ercis. Consiguiendo que retrocediera y así reconquistar ciudades. Pero a Ercis todavía le quedaba mucho por dar. Comprendió enseguida que antes de vencer a Turmiasis debería de derrotar a este general llamado Miraer. Pero derrotarlo en batalla parecía no ser posible. Las mujeres trilobites aterrorizaba a sus tropas y Miraer sabía muy bien como explotar sus ventajas. Envió espías a infiltrarse entre las tropas de Turmiasis a generar descontento y agitar a los plebeyos que estaban asustados por Ikari´Tun y sus monstruos. Lo que le permitió ganar tiempo. La diosa Simú del océano se apareció ante Ercis sin que él la invocase, y esta le exigió que liberase a los esclavos de Gudang, ella a cambio le entregaría unas armas capaces de vencer a Miraer. Ercis no tenía nada que perder y preparó a su campeón un hombre llamado Umuru´Del, conocido por ser un gran duelista liberado de las peleas de esclavos que existían desde el surgimiento de su dinastía hacia siglos atrás. Simú le entregó entonces las armas de coral, una lanza un escudo y una armadura, las cuales habían sido forjadas por Zoidacruaribiartus uno de sus hijos, el mismo que había sido engañado para crear la armadura y las seis espadas de Miraer.

Umuru´Del retó a duelo al monstruo Miraer y este aceptó. Ayudado por las armas de coral el hombre venció. La pelea fue pareja y Umuru´Del salió gravemente lastimado. Exigió para él las armas de su adversario. Pero Ercis se las negó, y también reclamó para él las armas de coral. Los Trilo-ohs ahora sin su líder enloquecieron y escaparon, pero fueron perseguidos y aniquilados. Del ejército de Turmiasis no quedaba casi nada así que se recluyó en la capital al sur de su reino esperando el inevitable asedio. Ikari´Tun ya no lo acompañaba, la orden de los Tripofozh fue perseguida y obligada a exiliarse vagar por el desierto de Gull.

Umuru´Del, tras vencer a Miraer fue acusado de traición por intentar reclamar un botín, así que Ercis lo condenó a muerte y fue entregado a Kural el sanguinario para que lo ejecute, aunque estaba casi muerto. Pero la diosa Simú intervino y lo rescató, llevándolo frente a Zoidacruaribiartus, el dios langosta, para que lo sanase pues aparte de ser un artesano era un sanador. Zoidacruaribiartus le devolvió su salud y vigor. Pero Simú había sido estafada y deseaba recuperar las armas de coral además los esclavos de Gudang jamás habían sido liberados. Zoidacruaribiartus ofreció una droga a Umuru´Del para que se la entregase a los seguidores de Ikari´Tun el caníbal a cambio de sus servicios, ellos deberían de recuperar las armas de coral para la diosa Simú y a cambio Zoidacruaribiartus le entregaría la receta para aliviar el dolor que le producía la lepra, aunque no la curaría como castigo por todos sus males. Umuru´Del partió en busca del caníbal para llevar la propuesta de la diosa Simú y lo encontró, un mes después en una ciudad abandonada cerca de las minas de oro del sur. Allí convenció a Ikari´Tun para que recuperase las armas y prometió además vengarse de Kural quien había traicionado a ambos, tanto a Ikari´Tun como a Umuru´Del. Ikari´Tun accedió y gracias a su orden atacó al desprotegido palacio de la familia de Ercis matando a cada uno de sus hombres y recuperando las armas de coral. Aunque también robaron decenas de otros artefactos, libros y armas. Ikari´Tun recibió la receta que había estado esperando para aliviar a los suyos y entregó las armas de coral a Umuru´Del, mientras se devoraba los restos de los primos de Ercis. El campeón de la diosa Simú se atrevió a preguntar porque habían viajado al sur, escapándose y el caníbal respondió que habían ido por el oro, pues su diosa Dianiaeris les exigía tributos en oro. El culto a la diosa vermiforme fue el último de los ritos que adoptó la orden de los Tripofozh. Muchas cosas se siguieron diciendo de ellos, que vagaban por el desierto vendados por completo robando oro a las caravanas, que no todos los Trilo-ohs habían muerto y que ellos habían matado a todos los hombres de su especie excepto uno para esclavizar a las hembras y usarlas en el combate, incluso que se habían apareado con ellas. Los Tripofozh desaparecieron de la faz de Kiem pero jamás fueron olvidados.

Equipado nuevamente con las armas de coral Umuru´Del fue por Kural, él solo mató a la mayoría de sus hombres y liberó a los esclavos de Gudang. Y tras acabar con la vida del pirata, tomó su barco y escapó a las islas volcánicas de donde los esclavos habían sido capturados. En su viaje Umuru´Del arrojó las armas al mar para que la diosa Simú las recuperase.

Aunque Ercis se había enterado de lo ocurrido en su hogar, eso no lo detuvo en su intento por hacerse del poder de Gull. Como se había quedado con las seis espadas de Miraer y con su armadura eligió a seis guerreros de entre sus tropas, aquellos a los que considero más leales y les entregó las espadas para que lo protegiesen. La armadura fue modificada para que Ercis la portase como signo de humillación, no fue difícil, porque  Miraer poseyó en vida seis brazos y cuatro piernas así que sobraron piezas. Tras rodear la capital del sur y dejó a Turmiasis sitiado. Pero los muros de la capital resistirían y estaban bien aprovisionados como para durar años. Tras siete meses de sitio Ercis comenzó a impacientarse. El asedio no prosperaba y temía que los nobles dejaran de apoyarlo, sobre todo después de haber sido derrotado en su hogar. Decidió entonces apurar las cosas. Quería matar a Turmiasis pero debía hacerlo de una manera simbólica, para ser reconocido como un vencedor. Matarlo en batalla sería lo ideal pero Turmiasis, se había vuelto paranoico y no saldría de ninguna forma. Pero la solución vendría a Ercis al igual que había pasado con la diosa Simú. Un joven que todavía no había cumplido se presentó ante Ercis y dijo ser uno de los siervos de Turmiasis pero también formaba parte de la familia noble que el rey había mandado a matar los Dundise. El joven sabía que existía un gusano que infectaba a los lobos negros y los mataba devorándolos por dentro. Una vez que eran ingeridos estos se adherían a sus estómagos alimentándose de lo mismo que sus huéspedes, creciendo sin que ellos se enterasen hasta que finalmente empezaban por comerse las entrañas hasta poder escapar cuando sus huéspedes estaban cerca del agua. El plan era hacerle ingerir uno de estos gusanos a Turmiasis y esperar hasta que un día tomase un baño. A Ercis no le costó mucho conseguir huevos del gusano y se los entregó al joven. Después de eso solo tuvo que esperar. Y un mes mar tarde sonaron las campanas anunciando la muerte de Turmiasis. Ercis, protegido por su nueva guardia entró triunfante a la ciudad buscando al cadáver de su adversario. Lo que quedaba del difunto rey se encontraba en la tina todavía podía reconocerse en su rostro el gesto de dolor y horror al sentir al gusano reptar por su interior y comer su carne buscando el exterior. Había sangre en el agua y en el piso. Ercis lo buscó y escondido bajo un escritorio estaba el asesino de su adversario, confundido. Si lo extendían el gusano sería más largo que la altura de un hombre promedio, y sin embargo Turmiasis no lo había notado en su interior hasta que había sido demasiado tarde. Ercis siguiendo su tradición, también traicionó al gusano y de una sola pisada lo mató.

La gente festejó la muerte de Turmiasis el agusanador, aquellos que alguna vez lo habían amado, también festejaron pues pocos quedaban que le guardaban cariño después de las atrocidades de Ikari´Tun. Hubo grande fiestas los primeros días del reinado de Ercis, pues claro todavía no lo conocían a él. Ercis fue peor.



  Fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario