martes, 7 de enero de 2020

Betu


(1252-? CF) Semi dios. Oriundo de Nevaria.

Elahara, monje de la luz.

Integrante de LODGA.

Su cabello era negro y grueso y lo usaba corto. Era delgado y de estatura media. Vestia de blanco con un jubón con detalles en hilos celestes y plateados. Doce generaciones atrás el dios Sehitu de las tormentas se juntó con una mortal. Él era el último descendiente de la prole del dios. Era capaz de lanzar rayos eléctricos por las manos y de viajar en la tormenta, permitiendo aparecer en cualquier lugar que esta alcance. Poseía una espada que fue regalo de Neilad que utilizaba para canalizar su poder divino. Se hace una referencia sobre que Betu jamás ha montado a caballo.

“(…) era delgado y un poco más alto que Neilad. Sus cabellos eran negros y gruesos y los llevaba muy cortos. Vestía un atuendo similar al de Neilad ya que era en su totalidad blanco. Exceptuando por algunos bordados en celeste e hilos de plata que adornaban su jubón. No llevaba armadura alguna y portaba en su mano derecha una espada fina cuyo ancho era el de tres dedos y que su empuñadura parecía haber sido derretida y fundida contra la hoja. Un delgado cinturón blanco colgaba de su cadera y llevaba ahí la funda de su extraña espada.” (cI/10).


 Aparece ante el rey orco y tras matar a varios de sus guardianes, lo enfrenta. Murgthiz está para ese momento armado con Grurdahara y con el escudo de la orden y fácilmente se defiende de los ataques de Betu al punto de que este parte su espada al golpear el escudo intentando herir al rey orco. Entendiendo que no será capaz de matarlo escapa para rescatar a Neilad que era prisionero de los orcos. Pero el hombre se había liberado y aunque a punto de morir todavía enfrentaba a su captor. Neilad le había ofrecido conseguir el perdón de los hombres a los orcos que habían sido traicionados por su rey si estos lo llevaban a la fortaleza de Fenor y estos aceptan intimidados por el hombre dios. En su camino Betu vuelve a fundir su espada con la parte que se había desprendido ayudado por su poder. Luego de encontrarse con los caballeros de Fenor los orcos son presentados al rey Urael que los envía a las mazmorras porque no comprendía todavía lo que estaba sucediendo. Betu que había prometido a Neilad que se encargaría de que los orcos no sufrieran daño si estos cumplían con su palabra se queda con ellos a protegerlos en la prisión. Finalmente se une a los soldados de Fenor contra el rey orco y tras vencer a varios orcos en batalla mata a Glansh-Briver calcinándolo con sus rayos. Tras la batalla Betu regresa al palacio de plata a sanar y festejar junto con varios de los integrantes de LODGA, en la nave de Maz.


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