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sábado, 17 de octubre de 2020

La muerte de Anom

Leyenda ancestral

 

            Miraer, fue un monstruo, que habitaba en el mar. Poseía seis brazos y cuatro piernas. Soberbio y belicoso, dispuesto siempre a probarse a sí mismo en batalla. Convencido de que existía honor en sus actos, solo repartía miseria y destrucción, allí donde llegase. El desprecio de sus pares le molestaba y envidiaba a muchos de sus tíos. Sobre todo a Anom, el primer cazador. Hermano de Dianiaeris y Pambde su madre y padre, Anom era reconocido por todos como el mejor cazador de su época. Su cuerpo estaba cubierto por una armadura impenetrable y en su cabeza se encontraban dos apéndices alargados y capaces de retorcerse, que le permitían atrapar a sus víctimas y controlarlos. Miraer sabía que no sería capaz de vencerlo solo con su fuerza, porque la de Anom era mucho mayor. Necesitaba armas y necesitaba protección.

            Con el fin de demostrarles a todos quien era él, y de qué era capaz, recurrió a su media hermana, Ireallaram, que vivía junto a su padre Furadfreitudjiaris, el ermitaño. Y engañándola, le pidió que encargase a Zoidacruaribiartus, el dios langosta, que elaborase para su padre, Pambde, el ciego, que estuviese envenenada, para que pudiera defenderse. El dios langosta era un reconocido artesano que conocía los secretos de la metalurgia y accedió a construir una espada para quien era su hermano. Uno de tantos. Se demoró apenas un día y se la entregó a Ireallaram. Miraer fingió llevársela a su padre y le dijo a hermana que este había dicho que “era muy pequeña” y que él preguntaba si “¿No podrían hacerla más grande?”. Elaboró entonces una espada similar, pero más grande y se la entregó nuevamente a Ireallaram. Pero fingiendo nuevamente, Miraer preguntó “¿no puede ser más filosa?”. El dios herrero forjó otra más filosa. Entonces cuando Miraer la obtuvo preguntó “¿No puede ser más delgada?”. El dios langosta creo una idéntica a las anteriores, pero aún más delgada. Pero Miraer tenía seis brazos y esperaba en cada uno llevar una espada, así que seguiría insistiendo. “¿No puede ser más liviana?” dijo el día siguiente y finalmente, para conseguir una sexta, preguntó “¿No puede ser aún más venenosa?, pues cada una de las armas poseía un veneno terrible que mataría a quien fuera cortado por una de estas espadas en tres días. Pero esto no fue suficiente, Miraer, deseaba además una armadura con la que pudiera igualar a su tío Anom. Pero el monstruo traidor y envidioso no se parecía en nada a su padre, cuyos dos brazos remataban en pinzas y su cabeza casi no se separaba de su cuerpo. Así que usando una artimaña similar a la anterior se encargó de que Zoidacruaribiartus forjase para él, pensando que en realidad era para su padre, todas las partes extras que necesitaría para hacer su armadura.

            Equipado con lo mejor que pudo encontrar desafió a Anom, pero él no tenía ningún interés en demostrar nada. Miraer, no pudo resistir esto y lo atacó por detras, clavando una de sus espadas por la espalda de Anom. Forzado a luchar, el primer cazador, peleó y venció. Pero habiéndolo humillado, eligió no matar a Miraer y le perdonó la vida. Sin saber que ya había sido envenenado y que moriría en tres días.

            Anom murió solo. Ireallaram avergonzada, se recluyó en el fondo del océano y permaneció oculta de todos. Y cuando Zoidacruaribiartus se enteró de cómo había sido engañado, decidió que aprendería a ser capaz de sanar, sabiendo que sería mucho más difícil curar, que matar.

            Miraer, jamás trascendió y fue recordado por todos como un traidor y un cobarde. Tampoco lo hizo su hermana Ireallaram, quien enfrentó su vergüenza escondiéndose. Pero el dios langosta, que intentó superarse, se convirtió, con el tiempo, en el mejor sanador que ha existido. Y, eventualmente, también forjó las armas que matarían a Miraer.

Fin.

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