De todos los
reinos humanos de Kiem, Gull era el más grande en cuanto a la extensión de su
territorio, también el más inestable en cuanto a su situación política. En el
sudeste del reino muy alejado del resto de los reinos se encontraba el desierto
de Gull. El desierto separaba a las minas de oro del sur en las montañas del
fin del mundo, de las grandes metrópolis del norte con los grandes puertos del
mar de Eiriz. Este desierto inhóspito era el refugio de un clan de mercenarios
y saqueadores conocidos como los lobos del desierto de Gull.
Los primeros
registros de ataques del clan de los lobos del desierto datan de 1046 del
calendario de Finvir. El origen exacto es desconocido. Aunque en un principio
se opusieron a los gobernantes legítimos de las tierras de Gull por ser estos
crueles y esclavistas, progresivamente el clan fue adaptándose a las
necesidades de vivir en el desierto ayudándose de saqueos a caravanas y
prestando servicios a señores feudales en batalla. No obstante, no conocían
otra ley que la de su espada y no defendían otra causa que la de su existencia.
Su lealtad a sus compañeros dependía de su necesidad para sobrevivir y
rápidamente identificaban a un líder, el más fuerte, aquel que hubiera
demostrado mayor grandeza en batalla. Ellos no cultivaban, no criaban ganado,
no leían o escribían, no estudiaban las estrellas, ellos solo tenían sus armas
y por ellas vivían y morían. Los nuevos integrantes de las filas eran los niños
capturados de las caravanas o de las ciudades, que desde que eran pequeños eran
criados en la violencia. Victimas que luego serían victimarios.
El único
oficio que desarrollaron fue el de la herrería. Las armas que fabricaban eran
excelentes y solo las recibían los más destacados, el resto utilizaba las armas
que habían levantado de los botines de sus batallas.
Aunque estaban
preparados para usar prácticamente cualquier arma, preferían la espada de dos
manos y los Kirils, armas de mano arrojadizas que zumbaban sembrando terror en
sus enemigos. Se entrenaban también en la lucha sin armas caracterizándose su
estilo por atacar zonas vitales y quebrar huesos rápidamente por medio de
palancas.
Vestían
generalmente armaduras ligeras de cuero negro, con pocas protecciones metálicas,
que no le garantizan una gran protección contra proyectiles, pero si los hacia rápidos
y versátiles. Se adornaban con el pelaje de lobos negros y acostumbraban usar máscaras,
para ocultar sus expresiones.
Además de ser
duelistas reconocidos y temidos en todos los reinos, eran también los mejores espías.
Eran buenos para trabajos furtivos y fugaces. Evitaban las batallas prolongadas
o enfrentar a grandes ejércitos. Eran fríos y despiadados. El tiempo que no
invertían en entrenar o atacar a las caravanas lo usaban para combatir contra
los orcos de las montañas a quienes mantenían a raya pues ellos también
habitaban las montañas, ocultos en las grutas, esperando a sus víctimas.
Lobos del desierto conocidos:
Nrikres
Sefit, el imbatible
Lobos del desierto conocidos:
Nrikres
Sefit, el imbatible



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