Eran objetos muy poco comunes de fabricación
enana que permitían a quien lo portase convertir en invisible a determinados
objetos. El funcionamiento de los Ilirí era complicado. Si alguien quería por
ejemplo volver invisible a la madera del roble debía tocar con madera de roble
a una piedra preciosa llamada Irí y a su vez estar tocando madera de roble la
cual se volvería invisible, no así la madera de roble que tocase al Ilirí. Los
enanos engarzaban entonces las piedras Irí en diferentes materiales realizando
objetos generalmente adornos como argollas, coronas, tiaras, anillos, pulseras,
etc, de los materiales que quisieran volver invisibles. Si el Ilirí no estaba siendo
portado por nadie, también convertía en invisible a lo que tocase siempre que
estuviera relacionado, es decir una piedra Irí engarzada en madera de roble que
estuviese tocando a un roble lo volvería invisible. Si uno colocase al Iliri
dentro de una caja cerrada de roble, la caja de roble se volvería invisible y
todo lo que estuviera en su interior se volvería invisible también. Es decir
que el Ilirí en ese caso no se vería. Ahora bien, si la caja fuera lo
suficientemente grande como para contenerlo a uno, al cerrarse con uno dentro,
uno vería el interior de la caja, pero no el exterior, no obstante quien
estuviera fuera no vería ni a la caja, ni a uno, ni al Ilirí. Aquellos que
aprendían a manejar el poder de los Ilirís incluso podían manipular a voluntad
que parte volver invisible y que parte no de los objetos. Un enano que quisiera
ocultar un tesoro de oro simplemente podía construir un Ilirí de oro y apoyarlo
en su oro para volverlo invisible. La magia de los Iliris podía ser utilizada
por todas las razas y no solo afectaba a los enanos sino que también a las
demás razas, en general.
Referencias:
1) La corona de la reina de las enanas de la montaña del Enerinan es un Ilirí.
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