La rabia se transmitía al hombre a través de la
saliva de animales infectados generalmente por mordeduras. Después de ser
infectado los enfermos podían llegar a permanecer sin síntomas desde diez días hasta
varios años. Una vez que los síntomas aparecían el enfermo moría al pasar los
siete días pues era mortal en la mayoría de los casos y solo algunos pocos de
los que recibían el tratamiento adecuado sobrevivían. Los síntomas de la rabia
eran el babeo las convulsiones, la incapacidad para ingerir líquidos, dolor en
el sitio de la herida y podía llegar a generar entumecimiento y parálisis. Los
que padecían la enfermedad solían presentar también cambios de ánimos
generalmente hacia la inquietud y la euforia.
Muchos hombres llamaban a esta enfermedad
“castigo de Wrughwarg” pues la asociaba a las mordeduras de lobos y perros.
Pero solo la reconocían en aquellos casos en los que los enfermos presentaban
síntomas en las primeras semanas. Solo los curanderos más sabios sabían
identificarla una vez pasado más tiempo. Wrughwarg era una divinidad con forma
de lobo, protector de los lobos y los perros.
Los enanos eran inmunes a esta enfermedad.
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