miércoles, 13 de noviembre de 2019

Rabia


La rabia se transmitía al hombre a través de la saliva de animales infectados generalmente por mordeduras. Después de ser infectado los enfermos podían llegar a permanecer sin síntomas desde diez días hasta varios años. Una vez que los síntomas aparecían el enfermo moría al pasar los siete días pues era mortal en la mayoría de los casos y solo algunos pocos de los que recibían el tratamiento adecuado sobrevivían. Los síntomas de la rabia eran el babeo las convulsiones, la incapacidad para ingerir líquidos, dolor en el sitio de la herida y podía llegar a generar entumecimiento y parálisis. Los que padecían la enfermedad solían presentar también cambios de ánimos generalmente hacia la inquietud y la euforia.

Muchos hombres llamaban a esta enfermedad “castigo de Wrughwarg” pues la asociaba a las mordeduras de lobos y perros. Pero solo la reconocían en aquellos casos en los que los enfermos presentaban síntomas en las primeras semanas. Solo los curanderos más sabios sabían identificarla una vez pasado más tiempo. Wrughwarg era una divinidad con forma de lobo, protector de los lobos y los perros.

Los enanos eran inmunes a esta enfermedad.

El único tratamiento adecuado conocido por los hombres era la cauterización de la herida por medio de la aplicación de hierro caliento. Un procedimiento doloroso pero efectivo. Los elfos podían curarla con magia.

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