Ciudad
de Kirun, territorio de Kirun, provincia de Koria.
Día 13
del décimo mes de 1280 del calendario de Finvir.
Texu fue atendida
por los médicos de Minbou que habían llegado con Guiles. Durante los días
siguientes a su enfrentamiento con Andoo solo estuvo consiente por breves
periodos de tiempo. El usurpador la había torturado para saber cómo hacer que
la gema de Kirun le diese nuevamente la llama eterna. Pero nada había
conseguido, más que lastimar a la mujer. Después de tres días Texu fue capaz de
levantarse de su cama. Guy le esperaba afuera.
—Has
despertado al fin. Sé que ahora te duele todo el cuerpo. He estado en esa
situación pero te curarás bien, me han dicho los médicos.
—Gracias Guy.
¿Se ha acabado esto al fin? ¿No hay más rebeldes o más clérigos tratando de
tomar el poder?
—Sí. Todo ha
terminado. Pero es solo el comienzo de una nueva etapa.
—¿Y que pasará
con Cillydan? —preguntó Texu.
—El mismo rey
Urael llegará a Kirun en pocos días. Él decidirá qué sucederá de ahora en más.
Mi misión en Kirun ha terminado.
—¿Eso
significa que te irás?
—No me iré
todavía. Debo entrenar a mis nuevas tropas un tiempo. Pero no me quedaré mucho.
Estaré el tiempo que Urael permanezca en Kirun y luego me iré a Fenor otra vez.
Con los hombres que se han unido en estas tierras y con los rebeldes que ahora
seguirán mis órdenes.
—Dime Guy
¿Crees que tenga oportunidad de conocer al rey Urael?
La mujer más pequeña sonrió —Por
supuesto. Yo misma me encargaré de eso.
—Solo tengo
una última pregunta. ¿Qué pasó con Miana, el bardo y su espada?
—Miana está
bien. Aunque su corazón está roto. Tú e Ilko le salvaron la vida. Pero eso no
le devolverá su alma. La casa de Berberak ha desaparecido, Ella se ha iniciado
ahora como sacerdotisa del sol, Con el tiempo se nos revelará su destino.
—¿E Ilko?
—Se ha
anunciado su muerte. Los funerales de todos los hombres y mujeres muertos en
este conflicto se han realizado ya, mientras te recuperabas. Será recordado por
siempre como un héroe y la espada de Breadan se convertirá en una reliquia del
reino.
—Ha sido lo
mejor, dentro de lo peor. Gracias. Por salvar Kirun.
—No lo he
hecho yo sola —Guy era fría aun en ese momento. Saludó, pero antes de irse
agregó—. Hoy vendrán otras personas a saludarte. Eres una persona amada aquí. Quizás
algún bardo escriba canciones sobre ti alguna vez. —Texu le sonrió mientras la
mata dragones se alejaba a las barracas.
El
rey Urael llegó y trajo con él a los hombres de Kirun que habían escapado de la
ciudad cuando Andoo había tomado posesión de ella. Hubo un gran recibimiento
pero también había mucha tensión por lo que sucedería con Cillydan y por si el
aceptaría el destino que había elegido Guy para los rebeldes. Urael se reunió
con Cillydan y con Guiles. Llamó a Guy y a muchos de los nobles que habían
participado de las batallas. Luego de dos días de reuniones se anunció que
habría una fiesta. Pero nadie sabía todavía que sucedería. Preparar la fiesta
les tomó otros dos días. Pero cuando terminaron habían preparado el atrio del
templo del sol, que era enorme, para que los habitantes de Kirun pudieran
reunirse allí así como todos aquellos que sintieran habían tenido algún asunto
en lo que había sucedido los últimos días. Era medio día y el sol daba algo de
calor. Más de lo que había dado los últimos días. Como si él también se uniese
a la celebración. La nieve se derritió y los habitantes de Kirun pudieron darse
el lujo de dejar parte de sus abrigos. Los hombres de todos los ejércitos
formaron para la ceremonia. Las trompetas sonaron. Y luego se hizo silencio
para que Urael, rey de Fernor diera su discurso.
—Hace
setecientos años el reino de Koria se unió a la alianza entre los territorios
de Gono y Feceria. Y mucho tiempo después Niceria se unió a esta alianza
también. Haciéndola aun más poderosa. Mis antepasados descienden de hombres de
esa región. No del oeste sino del sur. Y a esta alianza que formaron nuestros
abuelos la llamaron Fenor. La historia de Koria no es muy diferente a esta.
Tres regiones se unieron para consolidar una nación. Y yo rey de Fenor
respetaré esa alianza que forjaron nuestros antepasados. Siempre he respetado
las creencias de todos en mi reino. Defiendo la unificación de nuestra tierra
porque es esto lo que nos hace fuertes. Y conozco a los héroes que defenderán
esta unión y estamos aquí hoy para agradecer a estos hombres y mujeres. Pero
antes debo pagar una deuda con un hombre que vino del Norte. De una ciudad
olvidada llamada Idlikó. Así que te pido Cillydan que te pares frente a mí —El
hombre de cabellos rubios y armadura blanca se paró ante el Rey Urael—. Tú eres
el rey de Idilkó y el descendiente de la dinastía Dulis. Te pregunto
¿Respetaras la alianza de nuestros antepasados?
—Si. Siempre
que ustedes respeten a los habitantes de Koria.
—Entonces
estaremos unidos por siempre. Cillydan soberano de Koria. —Los habitantes de
Kirun festejaron y vitorearon el nombre de Urael y de Cillydan. Luego el rey
continuo— Esta ciudad y toda la provincia de Koria está a tu cuidado ahora y
bajo la protección de los hombres de Idilkó. Tu ciudad natal se poblará con los
hombres de todo el reino de Fenor. Y tus nobles tendrán tierras en todo el
territorio de Fenor. Tu linaje real será respetado. Eres el señor de Koria
ahora —Cillydan se sentó junto al rey. Luego Urael llamó a otro hombre–. Ven
aquí, Kaner de Riorojo. —El hombre se puso frente al rey—. Es tu padre el señor
de Riorojo ¿No es así?
—Sí. Mi rey.
—Eres amigo de
Guiles de Minbou. Un hombre justo y valiente. Y no temiste enfrentar al
mismísimo Guipac. Protegiste a mi emisaria y cuidaste a los ciudadanos de
Kirun. Eres un verdadero caballero y por esto te nombro Kaner Duque de Cyfran. Tú
administraras ahora los seis señoríos de Cyfran.
—Sera un honor, rey de Fenor. –dijo Kaner y se paró al
lado de Guiles que estaba sentado del otro lado de Urael.
—Tengo algo
para dos guerreros. Vengan, Nin capitán de la guardia de Fenor y Raen capitán
de la guardia de Minbou —Los dos hombres se pararon ante él. El rey extendió su
mano y les ofreció dos estrellas de plata. Cada uno de ellos llevaba dos
estrellas de plata en sus armaduras, símbolo de su rango militar. Otra estrella
significaba que habían sido ascendidos. En este caso a comandantes que era el último
rango de la cadena militar al que podían acceder ya que todavía no eran nobles.
—Capitán Nin: Por su desempeño en esta campaña y en especial sobre la toma de
la puerta de Kirun se le otorga el rango de comandante del Ejercito Real de
Fenor. Y capitán Raen por su fiereza y arrojo demostrado enfrentando a los
clérigos del ejercito de Guipac en el Templo del sol se le otorga el rango de comandante
del Ejercito Real de Fenor. Y si ambos aceptan, formaran parte de las tropas de
Guy de Montevid a partir de ahora —Ambos aceptaron con gran orgullo el
nombramiento del rey—. Lo que me lleva a ti Guy de Montevid, heroína de Fenor.
No dejas de sorprenderme guerrera. Me alegra que tu lanza pelee para mi lado y
que protejas nuestras tierras. Y me alegra poder llamarte amiga. —El rey le dio
a Guy una luna dorada. Símbolo de que ahora era una Generala —Te ganaste el
derecho a llevar otra de estas hace tiempo. Fenor se inclina ante ti Generala
Guy. —La mujer se inclinó ante el rey y recibió su segunda luna. Siempre fría y
seria se paró luego al lado del rey entre Guiles y Kaner. El nombre de Guy fue
gritado varias veces por los presentes y tomó un tiempo hasta que el pueblo
volvió a calmarse. El rey continúo entonces—. Existe una última persona a la
que llamaré a presentarse ante mi. Ven Texu, jefa de la guardia de Kirun —Texu
caminó hasta donde se encontraba el rey. La mujer era más alta que él. Y cuando
él se acercó, ella se inclinó para estar a su altura. Avergonzada de su
tamaño—. No ha sido suficiente —dijo Urael—. Arrodíllate Texu— Y ella lo hizo
no sin antes sorprenderse. El rey
desenfundó su espada y la apoyó en el hombro izquierdo de Texu. Urael se detuvo
allí un segundo, no dudaba, pensaba —No sé si todo lo que somos cambia por una
única decisión. Pero si se que a veces, todo lo que somos se refleja en un solo
acto nuestro. Podría admirarte por tu valor o por tus habilidades en el
combate. Pero no diría que es lo que eres. Tú tienes fe. Y has elegido tener fe
en mí, al creer en Guy de Montevid, y por esto, solo por ese humilde gesto que
has conservado aun en las peores circunstancias, te has ganado un lugar en mi
corte. Preguntaste si yo sabía de ti. Es imposible olvidar el nombre de Texu la
Matagigantes. Levántate caballero de Fenor, Defensora de Koria, Guardiana de
Kirun. –Y Texu así lo hizo. Y alcanzo el grado de nobleza que mereció siempre y
que jamás había buscado. El rey envainó su espada y le fue entregado por un
siervo un collar con varias piedras. El público aplaudía alegremente. El rey
miró a los presentes pidiendo con la mirada que se calmasen—Y hay algo más. Este
collar perteneció a un hombre llamado Nuel. Le había sido entregado a razón de
su titulo, campeón de los hombres. Es tuyo ahora como su titulo, porque no
existe hombre o mujer, vivo o muerto que haya pisado esta tierra que sea capaz
de vencerte. —Y el rey colocó el collar en el cuello de Texu—. Hoy hay paz en
Koria, hoy hay paz y justicia en Fenor. Que todas las heridas cicatricen. Que
la ciudad y el reino florezcan. Y que todos recuerden la alianza entre todos
los hombres de Fenor. —dijo el rey terminando así su discurso.
La
celebración fue cálida y majestuosa aun en la situación en la que estaban. Los
nuevos héroes, los nuevos gobernantes, los viejos y nuevos nobles y los hombres
y mujeres perdonados se unieron con un solo propósito: la paz. Y una frase
viajó de un lado al otro en la boca de los fieles “La verdadera justicia no está
en castigar al culpable, sino en evitar el daño.” Y recordarían esas palabras
como un lema en Koria a partir de allí. Pero no sabrían, porque así lo quiso el
bardo, que era él quien las había dicho.
Horas
después de la ceremonia, sobre una de las terrazas, perdida en la ciudad,
mientras todos festejaban. Guy llegó acompañada de un hombre encapuchado,
vestido por completo de negro. Ella, por su parte, vestía ahora, no los colores
de Fenor, sino la armadura de escamas de dragón que habían hecho los enanos de
LODGA. Y cargaba su lanza. El emblema del Gato Azul brillaba con la luz del sol
que todavía alumbraba. Texu la había estado esperando. La campeona de los
hombres reconocio al acompañante de la matadragones enseguida, era Ilko. Supo
sin preguntar nada que para protegerlo habían fingido su muerte.
—¿Sabe
el rey que estas vivo? —pregunto ella.
—Lo
sabe Urael, que me ha entregado el anillo de la emisaria a mí. El anillo de su
familia, para que cuando sea necesario, saber que habló con la verdad, lo
muestre, para que me reconozcan.
—Entiendo.
¿Y seguiras portando la espada de Breadan?
—Sí.
Y espero ser digno de ella.
—Ya
lo eres.
—Les diré,
—dijo Guy que he aprendido de ustedes y que espero, con suerte, haber podido
enseñarles algo. Pues no los elegí a ustedes cuando comencé esta mision sino
que ha sido cosa del destino. Pero los elegiría a mi lado, cuidando mis
espaldas confiando mi sangre y mi alma en sus manos, de aquí en mas y para
siempre. Es por esto que son ahora mis hermanos pero he de decirles que aunque
nací siendo la única heredera del casa de Montevid, no son ustedes mis únicos
hermanos. Existen otros a quienes me he unido, pues yo soy una guerrera de la
ilustre orden del Gato Azul. Y desde el palacio de plata, donde han llegado las
noticias de lo que sucedió últimamente. Gracias a mis cartas debo admitir, me
han concedido el permiso para decir lo que diré a continuación. Bardo —dijo con
voz potente— No serás un caballero de Fenor porque eres errante pero hay gente
de un lugar donde no importa hacia dónde te lleven tus pasos, que siempre te
tendrá en cuenta y sabes de qué hablo. Hermanos, allí en el palacio de plata,
alcen sus copas y celebren conmigo la llegada a la hermandad de un nuevo guerrero.
Y unanse a mi en el nombramiento de Ilko. Has sido un fiel compañero y un justo
hombre quien no desistió nunca en batalla, que no temió levantar una espada aun
sin saber usarla pero con la más justa de las causas, no para dañar sino para
proteger. Te pido que te inclines ante mi lanza y que te levantes como guerrero
de LODGA. Lucha a nuestro lado ahora como hermano para ser más fuertes y
sobretodo aporta esa alegría que trajiste con tu llegada. Desenvainemos juntos
nuestras espadas y que los dioses se apiaden de las almas de nuestros enemigos
—Luego miró a Texu—. Arrodíllate ante mi lanza Texu la constante, que salva
obstáculos con una sonrisa en los labios, Texu la indómita que en tierra
enemiga se adentra causando estragos por doquier, Texu la silenciosa cuando
acecha, la compasiva cuando perdona, la irreductible cuando batalla, la
insaciable cuando agrede. Texu la justa que a todos escucha y de todos aprende,
cuyo valor al enfrentarse a enemigos de rango muy superior al suyo le ha valido
el apodo de matagigantes. Álzate ante mí como hermana. Por el poder que nuestro
maestro me otorga te nombro guerrera de La Orden Del Gato Azul. ¡Que la
historia te recuerde no ya como mujer, ni como guerrera sino como leyenda! Que
las piedras plateadas a las que debes prometer protección guíen tus pasos e
iluminen tu camino cuando los tiempos de guerra lo oscurezcan. ¡Larga vida a
Texu, guerrera de LODGA!!! y ¡Larga vida a Ilko, guerrero de LODGA! —Y Guy
mientras Texu se levantaba un poco confundida le entregó al bardo y luego a la
mujer un prendedor como el que ella llevaba a cada uno. —Un regalo de los
enanos que han forjado mi armadura.
El bardo
aturdido un poco por todo lo que había vivido ese día pregunto —Es algo que no
esperaba. Yo cuento las historias y rara vez formo parte de ellas. ¿Realmente
crees que ha sido una buena idea nombrarme guerrero de tu orden?
Guy se limitó
a contestar –Sí.
Fin.
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