lunes, 23 de marzo de 2020

18 - Reconocimiento


Ciudad de Kirun, territorio de Kirun, provincia de Koria.
Día 13 del décimo mes de 1280 del calendario de Finvir.

            Texu fue atendida por los médicos de Minbou que habían llegado con Guiles. Durante los días siguientes a su enfrentamiento con Andoo solo estuvo consiente por breves periodos de tiempo. El usurpador la había torturado para saber cómo hacer que la gema de Kirun le diese nuevamente la llama eterna. Pero nada había conseguido, más que lastimar a la mujer. Después de tres días Texu fue capaz de levantarse de su cama. Guy le esperaba afuera.
—Has despertado al fin. Sé que ahora te duele todo el cuerpo. He estado en esa situación pero te curarás bien, me han dicho los médicos.
—Gracias Guy. ¿Se ha acabado esto al fin? ¿No hay más rebeldes o más clérigos tratando de tomar el poder?
—Sí. Todo ha terminado. Pero es solo el comienzo de una nueva etapa.
—¿Y que pasará con Cillydan? —preguntó Texu.
—El mismo rey Urael llegará a Kirun en pocos días. Él decidirá qué sucederá de ahora en más. Mi misión en Kirun ha terminado.
—¿Eso significa que te irás?
—No me iré todavía. Debo entrenar a mis nuevas tropas un tiempo. Pero no me quedaré mucho. Estaré el tiempo que Urael permanezca en Kirun y luego me iré a Fenor otra vez. Con los hombres que se han unido en estas tierras y con los rebeldes que ahora seguirán mis órdenes.
—Dime Guy ¿Crees que tenga oportunidad de conocer al rey Urael?
La mujer más pequeña sonrió —Por supuesto. Yo misma me encargaré de eso.
—Solo tengo una última pregunta. ¿Qué pasó con Miana, el bardo y su espada?
—Miana está bien. Aunque su corazón está roto. Tú e Ilko le salvaron la vida. Pero eso no le devolverá su alma. La casa de Berberak ha desaparecido, Ella se ha iniciado ahora como sacerdotisa del sol, Con el tiempo se nos revelará su destino.
—¿E Ilko?
—Se ha anunciado su muerte. Los funerales de todos los hombres y mujeres muertos en este conflicto se han realizado ya, mientras te recuperabas. Será recordado por siempre como un héroe y la espada de Breadan se convertirá en una reliquia del reino.
—Ha sido lo mejor, dentro de lo peor. Gracias. Por salvar Kirun.
—No lo he hecho yo sola —Guy era fría aun en ese momento. Saludó, pero antes de irse agregó—. Hoy vendrán otras personas a saludarte. Eres una persona amada aquí. Quizás algún bardo escriba canciones sobre ti alguna vez. —Texu le sonrió mientras la mata dragones se alejaba a las barracas.

            El rey Urael llegó y trajo con él a los hombres de Kirun que habían escapado de la ciudad cuando Andoo había tomado posesión de ella. Hubo un gran recibimiento pero también había mucha tensión por lo que sucedería con Cillydan y por si el aceptaría el destino que había elegido Guy para los rebeldes. Urael se reunió con Cillydan y con Guiles. Llamó a Guy y a muchos de los nobles que habían participado de las batallas. Luego de dos días de reuniones se anunció que habría una fiesta. Pero nadie sabía todavía que sucedería. Preparar la fiesta les tomó otros dos días. Pero cuando terminaron habían preparado el atrio del templo del sol, que era enorme, para que los habitantes de Kirun pudieran reunirse allí así como todos aquellos que sintieran habían tenido algún asunto en lo que había sucedido los últimos días. Era medio día y el sol daba algo de calor. Más de lo que había dado los últimos días. Como si él también se uniese a la celebración. La nieve se derritió y los habitantes de Kirun pudieron darse el lujo de dejar parte de sus abrigos. Los hombres de todos los ejércitos formaron para la ceremonia. Las trompetas sonaron. Y luego se hizo silencio para que Urael, rey de Fernor diera su discurso.
—Hace setecientos años el reino de Koria se unió a la alianza entre los territorios de Gono y Feceria. Y mucho tiempo después Niceria se unió a esta alianza también. Haciéndola aun más poderosa. Mis antepasados descienden de hombres de esa región. No del oeste sino del sur. Y a esta alianza que formaron nuestros abuelos la llamaron Fenor. La historia de Koria no es muy diferente a esta. Tres regiones se unieron para consolidar una nación. Y yo rey de Fenor respetaré esa alianza que forjaron nuestros antepasados. Siempre he respetado las creencias de todos en mi reino. Defiendo la unificación de nuestra tierra porque es esto lo que nos hace fuertes. Y conozco a los héroes que defenderán esta unión y estamos aquí hoy para agradecer a estos hombres y mujeres. Pero antes debo pagar una deuda con un hombre que vino del Norte. De una ciudad olvidada llamada Idlikó. Así que te pido Cillydan que te pares frente a mí —El hombre de cabellos rubios y armadura blanca se paró ante el Rey Urael—. Tú eres el rey de Idilkó y el descendiente de la dinastía Dulis. Te pregunto ¿Respetaras la alianza de nuestros antepasados?
—Si. Siempre que ustedes respeten a los habitantes de Koria.
—Entonces estaremos unidos por siempre. Cillydan soberano de Koria. —Los habitantes de Kirun festejaron y vitorearon el nombre de Urael y de Cillydan. Luego el rey continuo— Esta ciudad y toda la provincia de Koria está a tu cuidado ahora y bajo la protección de los hombres de Idilkó. Tu ciudad natal se poblará con los hombres de todo el reino de Fenor. Y tus nobles tendrán tierras en todo el territorio de Fenor. Tu linaje real será respetado. Eres el señor de Koria ahora —Cillydan se sentó junto al rey. Luego Urael llamó a otro hombre–. Ven aquí, Kaner de Riorojo. —El hombre se puso frente al rey—. Es tu padre el señor de Riorojo ¿No es así?
—Sí. Mi rey.
—Eres amigo de Guiles de Minbou. Un hombre justo y valiente. Y no temiste enfrentar al mismísimo Guipac. Protegiste a mi emisaria y cuidaste a los ciudadanos de Kirun. Eres un verdadero caballero y por esto te nombro Kaner Duque de Cyfran. Tú administraras ahora los seis señoríos de Cyfran.
—Sera un  honor, rey de Fenor. –dijo Kaner y se paró al lado de Guiles que estaba sentado del otro lado de Urael.
—Tengo algo para dos guerreros. Vengan, Nin capitán de la guardia de Fenor y Raen capitán de la guardia de Minbou —Los dos hombres se pararon ante él. El rey extendió su mano y les ofreció dos estrellas de plata. Cada uno de ellos llevaba dos estrellas de plata en sus armaduras, símbolo de su rango militar. Otra estrella significaba que habían sido ascendidos. En este caso a comandantes que era el último rango de la cadena militar al que podían acceder ya que todavía no eran nobles. —Capitán Nin: Por su desempeño en esta campaña y en especial sobre la toma de la puerta de Kirun se le otorga el rango de comandante del Ejercito Real de Fenor. Y capitán Raen por su fiereza y arrojo demostrado enfrentando a los clérigos del ejercito de Guipac en el Templo del sol se le otorga el rango de comandante del Ejercito Real de Fenor. Y si ambos aceptan, formaran parte de las tropas de Guy de Montevid a partir de ahora —Ambos aceptaron con gran orgullo el nombramiento del rey—. Lo que me lleva a ti Guy de Montevid, heroína de Fenor. No dejas de sorprenderme guerrera. Me alegra que tu lanza pelee para mi lado y que protejas nuestras tierras. Y me alegra poder llamarte amiga. —El rey le dio a Guy una luna dorada. Símbolo de que ahora era una Generala —Te ganaste el derecho a llevar otra de estas hace tiempo. Fenor se inclina ante ti Generala Guy. —La mujer se inclinó ante el rey y recibió su segunda luna. Siempre fría y seria se paró luego al lado del rey entre Guiles y Kaner. El nombre de Guy fue gritado varias veces por los presentes y tomó un tiempo hasta que el pueblo volvió a calmarse. El rey continúo entonces—. Existe una última persona a la que llamaré a presentarse ante mi. Ven Texu, jefa de la guardia de Kirun —Texu caminó hasta donde se encontraba el rey. La mujer era más alta que él. Y cuando él se acercó, ella se inclinó para estar a su altura. Avergonzada de su tamaño—. No ha sido suficiente —dijo Urael—. Arrodíllate Texu— Y ella lo hizo no sin antes sorprenderse.  El rey desenfundó su espada y la apoyó en el hombro izquierdo de Texu. Urael se detuvo allí un segundo, no dudaba, pensaba —No sé si todo lo que somos cambia por una única decisión. Pero si se que a veces, todo lo que somos se refleja en un solo acto nuestro. Podría admirarte por tu valor o por tus habilidades en el combate. Pero no diría que es lo que eres. Tú tienes fe. Y has elegido tener fe en mí, al creer en Guy de Montevid, y por esto, solo por ese humilde gesto que has conservado aun en las peores circunstancias, te has ganado un lugar en mi corte. Preguntaste si yo sabía de ti. Es imposible olvidar el nombre de Texu la Matagigantes. Levántate caballero de Fenor, Defensora de Koria, Guardiana de Kirun. –Y Texu así lo hizo. Y alcanzo el grado de nobleza que mereció siempre y que jamás había buscado. El rey envainó su espada y le fue entregado por un siervo un collar con varias piedras. El público aplaudía alegremente. El rey miró a los presentes pidiendo con la mirada que se calmasen—Y hay algo más. Este collar perteneció a un hombre llamado Nuel. Le había sido entregado a razón de su titulo, campeón de los hombres. Es tuyo ahora como su titulo, porque no existe hombre o mujer, vivo o muerto que haya pisado esta tierra que sea capaz de vencerte. —Y el rey colocó el collar en el cuello de Texu—. Hoy hay paz en Koria, hoy hay paz y justicia en Fenor. Que todas las heridas cicatricen. Que la ciudad y el reino florezcan. Y que todos recuerden la alianza entre todos los hombres de Fenor. —dijo el rey terminando así su discurso.

            La celebración fue cálida y majestuosa aun en la situación en la que estaban. Los nuevos héroes, los nuevos gobernantes, los viejos y nuevos nobles y los hombres y mujeres perdonados se unieron con un solo propósito: la paz. Y una frase viajó de un lado al otro en la boca de los fieles “La verdadera justicia no está en castigar al culpable, sino en evitar el daño.” Y recordarían esas palabras como un lema en Koria a partir de allí. Pero no sabrían, porque así lo quiso el bardo, que era él quien las había dicho.

            Horas después de la ceremonia, sobre una de las terrazas, perdida en la ciudad, mientras todos festejaban. Guy llegó acompañada de un hombre encapuchado, vestido por completo de negro. Ella, por su parte, vestía ahora, no los colores de Fenor, sino la armadura de escamas de dragón que habían hecho los enanos de LODGA. Y cargaba su lanza. El emblema del Gato Azul brillaba con la luz del sol que todavía alumbraba. Texu la había estado esperando. La campeona de los hombres reconocio al acompañante de la matadragones enseguida, era Ilko. Supo sin preguntar nada que para protegerlo habían fingido su muerte.
            —¿Sabe el rey que estas vivo? —pregunto ella.
            —Lo sabe Urael, que me ha entregado el anillo de la emisaria a mí. El anillo de su familia, para que cuando sea necesario, saber que habló con la verdad, lo muestre, para que me reconozcan.
            —Entiendo. ¿Y seguiras portando la espada de Breadan?
            —Sí. Y espero ser digno de ella.
            —Ya lo eres.
—Les diré, —dijo Guy que he aprendido de ustedes y que espero, con suerte, haber podido enseñarles algo. Pues no los elegí a ustedes cuando comencé esta mision sino que ha sido cosa del destino. Pero los elegiría a mi lado, cuidando mis espaldas confiando mi sangre y mi alma en sus manos, de aquí en mas y para siempre. Es por esto que son ahora mis hermanos pero he de decirles que aunque nací siendo la única heredera del casa de Montevid, no son ustedes mis únicos hermanos. Existen otros a quienes me he unido, pues yo soy una guerrera de la ilustre orden del Gato Azul. Y desde el palacio de plata, donde han llegado las noticias de lo que sucedió últimamente. Gracias a mis cartas debo admitir, me han concedido el permiso para decir lo que diré a continuación. Bardo —dijo con voz potente— No serás un caballero de Fenor porque eres errante pero hay gente de un lugar donde no importa hacia dónde te lleven tus pasos, que siempre te tendrá en cuenta y sabes de qué hablo. Hermanos, allí en el palacio de plata, alcen sus copas y celebren conmigo la llegada a la hermandad de un nuevo guerrero. Y unanse a mi en el nombramiento de Ilko. Has sido un fiel compañero y un justo hombre quien no desistió nunca en batalla, que no temió levantar una espada aun sin saber usarla pero con la más justa de las causas, no para dañar sino para proteger. Te pido que te inclines ante mi lanza y que te levantes como guerrero de LODGA. Lucha a nuestro lado ahora como hermano para ser más fuertes y sobretodo aporta esa alegría que trajiste con tu llegada. Desenvainemos juntos nuestras espadas y que los dioses se apiaden de las almas de nuestros enemigos —Luego miró a Texu—. Arrodíllate ante mi lanza Texu la constante, que salva obstáculos con una sonrisa en los labios, Texu la indómita que en tierra enemiga se adentra causando estragos por doquier, Texu la silenciosa cuando acecha, la compasiva cuando perdona, la irreductible cuando batalla, la insaciable cuando agrede. Texu la justa que a todos escucha y de todos aprende, cuyo valor al enfrentarse a enemigos de rango muy superior al suyo le ha valido el apodo de matagigantes. Álzate ante mí como hermana. Por el poder que nuestro maestro me otorga te nombro guerrera de La Orden Del Gato Azul. ¡Que la historia te recuerde no ya como mujer, ni como guerrera sino como leyenda! Que las piedras plateadas a las que debes prometer protección guíen tus pasos e iluminen tu camino cuando los tiempos de guerra lo oscurezcan. ¡Larga vida a Texu, guerrera de LODGA!!! y ¡Larga vida a Ilko, guerrero de LODGA! —Y Guy mientras Texu se levantaba un poco confundida le entregó al bardo y luego a la mujer un prendedor como el que ella llevaba a cada uno. —Un regalo de los enanos que han forjado mi armadura.
El bardo aturdido un poco por todo lo que había vivido ese día pregunto —Es algo que no esperaba. Yo cuento las historias y rara vez formo parte de ellas. ¿Realmente crees que ha sido una buena idea nombrarme guerrero de tu orden?
Guy se limitó a contestar –Sí.



Fin.

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