Leyenda Gullien.
La
historia del tirano rey Ercis, el esclavizador, y sus cinco hijos es conocida
por muchos los habitantes de Gull. Y cierto es que ningún rey después de ellos seis
ha dejado de tenerla presente.
Ercis
había tomado el poder tras derrocar a otro rey, quizás tan tiránico como él.
Ercis, jamás fue un libertador. Desde el primer momento fue odiado por todos en
su reino. Pues lo conocían por torturar a sus enemigos y por jamás demostrar
piedad. Este rey sentía envidia de sus antecesores y de sus pares en otros
reinos que eran o habían sido venerados por sus logros. Ercis sabiendo que
jamás tendría el amor de sus súbditos, los convirtió a todos en sus esclavos.
Todo tipo de riqueza debía ser entregado a él, tomó por esposas a una mujer de
cada familia, y puso a cada hombre del reino, que no estuviese arando los
campos o portando una lanza para
defenderlo, a construir fortalezas, palacios y monumentos a sí mismo.
Rodeado
de cuanto lujo pudiera facilitarse se encerró en un palacio a disfrutar. Con
tantas esposas pronto tuvo descendencia. La vida en Gull siempre ha sido dura
por lo que de todos sus hijos varones solo cinco llegaron a cumplir su mayoría
de edad. Los súbditos del reino temían que a la muerte del rey Ercis sus hijos
se disputasen el reino generando una guerra civil que sumergiría al reino en un
nuevo baño de sangre. Ninguno avistaba la más mínima esperanza de que alguno de
los príncipes fuese a ser un gran gobernante pues eran todos ellos tan
corruptos y despiadados como su padre.
De
entre todos sus súbditos, o esclavos, Ercis había elegido a sus mejores
artesanos. Entre ellos a un experto herborista y productor de bebidas alcohólicas
conocido como Iram’Lun,
este a su vez tenía un solo hijo llamado An´Lun que era además su discípulo. A
pesar de ser esclavos ellos se consideraban afortunados pues podían dedicar su
vida a lo que mejor conocían y no debían trabajar en labores forzadas y
agotadoras. Gull siempre ha producido como bebidas típicas el Teeraz y el Sehzir
que se extraían de la misma
planta, el primero era la fermentación de sus hojas y el segundo la
fermentación de sus extraños y poco frecuentes frutos. Mas estas bebidas eran
desconocidas por los forasteros. En una ocasión Ercis invitó un poco de Sehzir al hermano de un rey aliando. Pero
el hombre, poco acostumbrado a su sabor lo rechazó y pidió en cambio un poco de
vino. Ercis desconocía la bebida que le estaban nombrando pero decidió en ese
momento que pondría a Iram’Lun a producir de ella. También decidió en ese momento torturar y matar al
hermano de su aliado lo que resultó en una guerra, pero a Ercis no le importó.
Iram’Lun hizo traer vides de los reinos del
norte y se esforzó en aprender todo lo que pudo de estas plantas y sobre la
producción del vino. Tras los años perfeccionó la técnica y comenzó a producir
vino de excelente calidad. Aprendió también lo peligrosa que puede ser la
fermentación a gran escala de este fruto. El vino que se producía era poco y
era solo para el consumo exclusivo del rey. Apenas unos barriles se producían
al año en una bodega secreta en el palacio del rey, para que nadie pudiera
robarla. El rey Ercis estaba constantemente en guerra y eventualmente tuvo que
prescindir de varios de sus artesanos selectos para engrosar las filas de sus
ejércitos. Así que convocó al hijo de Iram’Lun. Su esclavo le imploró que no lo hiciera pero
al rey no le importó y envió al hijo de su esclavo a morir.
El
tiempo paso e Iram’Lun jamás perdonó a su rey. Lamentó su ingenuidad al pensar que él había
sido un privilegiado. Un día la oportunidad del herborista para consumar su
venganza se presentó sola. El rey estaba sediento y las reservas se habían
agotado, entonces fue por su esclavo a pedir vino. Iram’Lun le explicó que el único vino que
había era el que se encontraba en la bodega secreta fermentándose y añejándose
pero que en ese momento no tendría un buen sabor. Ercis no aceptaría un no como
respuesta así que lo obligó a ir hasta la bodega junto con él a servirse vino.
El rey estaba solo con su esclavo pues nadie más podía conocer la ubicación de
la bodega y entró apresurado a ella dejando atrás a su esclavo. Tan pronto como
lo hizo este cerró su puerta detrás. Ercis gritó pero nadie lo escuchó y en
pocos minutos los gases que se desprendían de la fermentación de la uva
asfixiaron al rey. Iram’Lun entonces volvió a abrir la puerta y se deshizo del cuerpo arrojándolo a
uno de los barriles, confiado que todo el proceso de fermentación haría
desaparecer el cuerpo. El artesano se alejó de la bodega sin contarle nada a
nadie por lo que nadie supo que había sido él quien había matado al rey. Sus
hijos buscaron al rey por todas partes pero lógicamente no lo encontraron.
Nadie sabía que había pasado con Ercis. Los príncipes pensaron que había sido
secuestrado pero nadie había pedido rescate y ciertamente no tenían intenciones
de pagar suma alguna así existiese pues esta era su oportunidad de tomar el
poder. Anticipando que esto sucedería y temeroso de lo que le esperaría al
reino Iram’Lun tendió
una trampa a los futuros reyes. Un día habiendo pasado semanas desde que el rey
había desaparecido les contó a los príncipes sobre la bodega secreta y los
convocó a los cinco a que se reuniesen allí a probar el vino que él había
estado preparando para su padre, el difunto rey, y que ahora por ley les pertenecía.
Los cinco llegaron al mismo tiempo pues confiaban más en el esclavo que en sus
propios hermanos entre los cuales sospechaban unos de otros por que asumían se
robarían el vino y el reino. Nuevamente Iram’Lun los hizo pasar y cuando estuvieron todos
dentro salió de la bodega y cerró la puerta. Los cinco hermanos murieron allí asfixiados
por el aire venenoso. El esclavo arrojó nuevamente los cuerpos a los toneles,
deshaciéndose para siempre de ellos y durante años no le contó a nadie de lo
que había hecho o de la bodega secreta.
El
próximo rey, un militar elegido por el pueblo de Gull siguió disponiendo de los
servicios de Iram’Lun
sin saber que había hecho este. Muchas teorías existieron sobre lo que había
pasado con Ercis y sus cinco hijos, muchos se adjudicaron sus muertes. Cuando Iram’Lun envejeció fue vendido para
ser puesto al servicio de otro soberano. Sabiendo entonces que jamás regresaría
a la tierra donde había nacido contó a un hombre lo que había sucedido para que
este se lo contase al pueblo de Gull.
La
bodega secreta fue encontrada y allí estaban los toneles de vino ya añejados
por años. Iram’Lun solo
había dejado seis toneles. No había rastros de los cuerpos y cierto es que la
realeza de Gull jamás confirmó que la historia de Iram’Lun fuera cierta. El vino de esos seis
toneles se almacenó en decenas de botellas y se dice que es exquisito. En cada
ceremonia de coronación el nuevo rey de Gull debe de beber una copa de este
vino que ellos llaman vino de coronación. Pero sus súbditos lo conocen por otro
nombre, ellos lo llaman vino de reyes.
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