Leyenda ancestral
Miraer, fue un
monstruo, que habitaba en el mar. Poseía seis brazos y cuatro piernas. Soberbio
y belicoso, dispuesto siempre a probarse a sí mismo en batalla. Convencido de
que existía honor en sus actos, solo repartía miseria y destrucción, allí donde
llegase. El desprecio de sus pares le molestaba y envidiaba a muchos de sus
tíos. Sobre todo a Anom, el primer
cazador. Hermano de Dianiaeris y Pambde su madre y padre, Anom era reconocido por todos como el
mejor cazador de su época. Su cuerpo estaba cubierto por una armadura
impenetrable y en su cabeza se encontraban dos apéndices alargados y capaces de
retorcerse, que le permitían atrapar a sus víctimas y controlarlos. Miraer sabía que no sería capaz de
vencerlo solo con su fuerza, porque la de Anom
era mucho mayor. Necesitaba armas y necesitaba protección.
Con el fin de demostrarles a todos quien era él, y de qué
era capaz, recurrió a su media hermana, Ireallaram,
que vivía junto a su padre Furadfreitudjiaris, el ermitaño. Y engañándola, le pidió que encargase a
Zoidacruaribiartus, el dios
langosta, que elaborase para su padre, Pambde,
el ciego, que estuviese
envenenada, para que pudiera defenderse. El dios langosta era un reconocido
artesano que conocía los secretos de la metalurgia y accedió a construir una
espada para quien era su hermano. Uno de tantos. Se demoró apenas un día y se
la entregó a Ireallaram. Miraer fingió
llevársela a su padre y le dijo a hermana que este había dicho que “era muy
pequeña” y que él preguntaba si “¿No podrían hacerla más grande?”. Elaboró
entonces una espada similar, pero más grande y se la entregó nuevamente a Ireallaram. Pero fingiendo nuevamente, Miraer preguntó “¿no puede ser más
filosa?”. El dios herrero forjó otra más filosa. Entonces cuando Miraer la obtuvo preguntó “¿No puede
ser más delgada?”. El dios langosta creo una idéntica a las anteriores, pero
aún más delgada. Pero Miraer tenía seis brazos y esperaba en cada uno llevar
una espada, así que seguiría insistiendo. “¿No puede ser más liviana?” dijo el día
siguiente y finalmente, para conseguir una sexta, preguntó “¿No puede ser aún
más venenosa?, pues cada una de las armas poseía un veneno terrible que mataría
a quien fuera cortado por una de estas espadas en tres días. Pero esto no fue
suficiente, Miraer, deseaba además una armadura con la que pudiera igualar a su
tío Anom. Pero el monstruo traidor y envidioso no se parecía en nada a su
padre, cuyos dos brazos remataban en pinzas y su cabeza casi no se separaba de
su cuerpo. Así que usando una artimaña similar a la anterior se encargó de que Zoidacruaribiartus forjase para él,
pensando que en realidad era para su padre, todas las partes extras que
necesitaría para hacer su armadura.
Equipado
con lo mejor que pudo encontrar desafió a Anom,
pero él no tenía ningún interés en demostrar nada. Miraer, no pudo resistir esto y lo atacó por detras, clavando una
de sus espadas por la espalda de Anom.
Forzado a luchar, el primer cazador, peleó y venció. Pero habiéndolo humillado,
eligió no matar a Miraer y le
perdonó la vida. Sin saber que ya había sido envenenado y que moriría en tres
días.
Anom murió solo. Ireallaram avergonzada, se recluyó en el fondo del océano y
permaneció oculta de todos. Y cuando Zoidacruaribiartus
se enteró de cómo había sido engañado, decidió que aprendería a ser capaz de
sanar, sabiendo que sería mucho más difícil curar, que matar.
Miraer, jamás trascendió y fue
recordado por todos como un traidor y un cobarde. Tampoco lo hizo su hermana Ireallaram, quien enfrentó su vergüenza
escondiéndose. Pero el dios langosta, que intentó superarse, se convirtió, con
el tiempo, en el mejor sanador que ha existido. Y, eventualmente, también forjó
las armas que matarían a Miraer.
Fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario