viernes, 9 de octubre de 2020

Los conquistadores

Leyenda ancestral

           Al principio pensaron que se trataba de un murciélago, por sus alas membranosas. Pero también poseía plumas y algunas escamas. Su cara corta y llena de dientes les hizo pensar que tampoco era un ave. Pero era pequeño, de unas doce pulgadas de largo, si no se tenía en cuenta su cola, que era larga y no corta, como la de las aves, y que remataba en tres alargadas plumas. Emitía un sonido extraño, entre un chillido y un trinar poco melodioso. Lo habían acorralado entre las raíces de un árbol. Atardecía mientras lo acosaban y molestaban con un palo y la punta de sus espadas. Empujados por su curiosidad, invirtieron mucho tiempo en adivinar de qué se trataba tal animal. Los conquistadores, esperaban finalmente poder capturarlo vivo, para eventualmente, regresar a sus tierras y exhibirlo como una rareza en alguna feria, o para que fuera disecado por algún taxidermista del rey. Uno de los hombres, junto valor para poder atraparlo, pero la criatura se defendió. Lo arañó con dos de sus garras que escondía en sus alas. Aprovechando que había poca luz, escapó. Sus ojos emitieron un destello, reflejando los últimos rayos solares del día. Corrió para refugiarse dentro del bosque y lo vieron trepar por uno de los árboles. Fueron tras él, confiados en que su pequeño tamaño no representaba amenaza alguna. Por su color se camuflaba bien entre las ramas y las hojas. Lo perdieron de vista. El hombre que había sido herido, todavía sangraba. Empuñaba su espada, esperando poder vengarse. Escuchó, y también lo hicieron los demás, el chillido nuevamente, pero esta vez no cesaba y estaba amplificado. Voltearon para encontrar al animal, pero no hallaron. Pero si pudieron ver, entre el follaje de los arboles, a un centenar de destellos. Muchos, se abalanzaron sobre ellos. Otros permanecieron sobre las ramas, ocultos, observando la masacre. Tendrían tiempo de alimentarse después.

 

Fin.

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