miércoles, 25 de diciembre de 2019

11 - Separación


            Izhá estaba mal herido. Inconsciente desde que Rouxy se los había entregado. Le habían clavado una daga en la espalda, dos veces. Penny no tenía allí no como coserlo ni mucho que hacer. Tenían que llegar a alguna ciudad. Pero Galerina sugirió que lo llevasen hasta donde su maestra. Ella seguramente podría sanarlo o por lo menos mantenerlo vivo hasta que pudieran encontrar a alguien que lo sanase. Pero el viaje hasta allí demoraría al menos dos días. Viajaron tan rápido como pudieron sin importarles si los caballos se cansaban. Los ejemplares albinos de los elfos eran especialmente resistentes.

            En la noche acamparon, pues aunque estaban cerca todavía hacía falta demasiado viaje para seguir sin dormir. Penny permaneció todo el tiempo junto a Izhá. Morún se encontraba irritado. Los funguis no habían estado seguros de sus intenciones hasta que Rouxy confirmase que Morún realmente se preocupaba por ellos, pero en ese momento lo que sin duda le molestaba era el estado del Kento.

            Penny los llamó a todos, algo eufórica —¡Vengan, vengan! Izhá se ha recuperado.
            Pronto fue rodeado por todos. Morún fue el primero en preguntar —¿Qué ha pasado?
            Pero Izhá apenas era capaz de hablar —Gaved… sombracortos… Fungís…
            —¿Qué significa todo eso Kento? —preguntó Zantra que nunca había conocido a Izha.
            Pero Izha volvió a quedar inconsciente. Morún fue quien contestó a Zantra —Los fungís que estamos buscando están en la ciudad de Gaved, allí los sombracortos tienen su guarida. Es donde debemos ir.
            —Primero debemos salvar a Izha. —dijo Penny.
       —Gaved está a día y medio de aquí —explicó Morún—. Tardaremos todavía más si nos desviamos hacia la casa de la ogra. Izha es un servidor de la ley, y aunque no es un humano, le ha cumplido al reino. Yo no dejaré que su sacrificio sea en vano, además no sabemos cuánto más puedan aguantar los fungís o que quieren hacer con ellos. Liberarlos es imperativo.
            —Pienso igual que Morún. —dijo Galerina.
            —Pero no sabemos nada de a dónde vamos. —reclamó Viridrut.
            —¿Por qué no intentas entrar en el sueño de Izha, y preguntarle? —sugirió Penny.
            —Esa es una excelente idea. —dijo Galerina.

            Viridrut estaba dispuesto a intentarlo pero no estaba convencido de poder hacerlo. Viajar en los sueños de los otros le resultaba fácil cuando se trataba de Fungís pero en elfos no lo era tanto. Una cosa era hacerlo con Anzhará de guía y otra cosa era hacerlo solo. El fungí se acercó a su cabeza y apoyó una de sus manos sobre ella. Los elfos, los hombres y los funguis lo rodearon. Necesitaba un cristal de sueños y el único que tenía era el que le había entregado Anzhará con los registros de Makiias. Que él no había necesitado en absoluto. Pero no estaba seguro de que el viaje dentro de la mente de Izha resultase tan claro, así que simplemente utilizó la magia que le habían enseñado para limpiar el cristal de sueños y dejarlo en blanco. La esfera volvió a ser cristalina. Pero como era incomodo entrar en trance sosteniendo el cristal se lo pasó a Penny. Cerró los ojos e intentó conseguir un enlace con Izha. Demoró un tiempo y su propia inseguridad no lo ayudaba pero finalmente lo consiguió. Solo que esta vez, estando solo, era todo mucho más difícil. Anzhará sabía cómo controlar el ambiente pero él no. Estaba perdido en una mar de recuerdos y sueños que se superponían. Se sentía deprimido, frustrado. Posiblemente los sentimientos de Izha. Muchas imágenes venían a su mente, algunas solo duraban segundos. Ninguna relacionada con los fungís en Gaved. Pudo ver sin embargo por un breve momento el rostro de la ogra que ya había conocido cuando se encontró con Galerina y a la fungí antes de que él la conociera. Pero sobre todas las cosas encontró momentos con Uruduntis. Algunas imágenes perdidas de ellos desayunando fuera de la morada del clérigo y juntos caminando en la playa. Pero cuando quería acceder a algo en Gaved era imposible. Consideró que era porque no había estado él mismo nunca allí así que en la larga vida del elfo era imposible para el rastrear cada recuerdo e identificar cual era el que él estaba buscando. Permaneció mucho tiempo buscando pero solo encontrando trabas. Siempre, por algún motivo, terminaba en el bosque, solo. Izha era el verdadero ermitaño y su aislación era el bosque. Se vio obligado a romper el enlace. Viridrut despertó amargado.

            —¿Y? ¿Has averiguado algo? —preguntó Morún entusiasmado—. Has estado solo unos pocos minutos.
            —En realidad he estado más tiempo, solo que en los sueños el tiempo pasa más despacio. La mente funciona de una manera diferente. Pero no he conseguido averiguar nada. Lo siento. Creo que ahora entiendo porque Anzhará, un mago tan poderoso, necesito de otra persona para poder extraer los pensamientos de Makiias.
            —Entonces estamos igual que antes. —dijo Galerina.
            Viridrut propuso —Entiendo el apuro por llegar a esa ciudad de los hombres, y comprendo que nuestros hermanos están en peligro. Quizás seria bueno que algunos de  nosotros nos adelantásemos y otros buscasen ayuda con la ogra.
            —Mi maestra no permitirá que los elfos o los hombres se acerquen eso es seguro. Pero ya conoció a Izha y estoy convencida de que no le hará nada a otro fungí. Esta noche cuando durmamos les mostrare el camino así saben cómo llegar. Yo no iré a verla todavía.
            Viridrut se sumó —Yo los acompañaré a Gaved, aunque sea poco lo que pueda hacer.
            Licken solicitó unírseles pero Galerina contestó —No. Creo que tú serias de gran ayuda, pero es complicado transportarte y seremos más veloces moviéndonos solo en los caballos.
            Zantra entonces intervino —Podemos ir en mis caballos, solo dos de ellos. Morún puede viajar en uno junto con Viridrut. Yo transportaré a Galerina a la ciudad. ¿Tiene usted algún contacto en esa ciudad señor Morún?
            —Por supuesto —contestó el hombre—. Pero esta no es tu batalla Zantra.
            —Por el contrario. Soy un súbdito de Anzhará y él me ha ordenado proteger a estos fungís y recuperar la parte perdida de la cadena. Si esto es lo que debo hacer lo haré. No me gusta la esclavitud bajo ninguna circunstancia. Y para ser honesto encuentro a tu raza primitiva y monstruosa, y erradicar a estos hombres de la faz de Kiem posiblemente hasta me cause placer.
            Morún sonrió —Entonces esta noche tenemos suerte de que seas un maldito racista Zantra. Tu cimitarra será bienvenida.
            —No fue lo que quise decir. —dijo Zantra algo ofendido.
            Morún lo ignoró —Seria lo mejor que el resto cuidase de Izha y lo llevase con la ogra. Si él se recupera y podemos enterarnos de algo más, que nos ayude a dar con los fungís pueden enviar a alguien a informarnos. Mientras tanto nosotros emprenderemos la misión de rescate.
            Todos aceptaron que así seria mejor y se fueron a descansar. Al otro dia se separarían, y hacía mucho tiempo que los fungís no estaban solos. Pues desde que se habían encontrado habían permanecido juntos.
           
            Morún decidió dejar su armadura, pues no solo pesaba mucho sino que lo hacía ser demasiado llamativo y necesitaban velocidad y sigilo sin embargo, conservó su espada. Después de que Licken, Penny, Sorus y Sorpus se alejasen en busca de la ogra, acompañados por los elfos y los hombres, el grupo partió hacia Gaved montando solo dos caballos.


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