Izhá estaba mal herido. Inconsciente
desde que Rouxy se los había entregado. Le habían clavado una daga en la
espalda, dos veces. Penny no tenía allí no como coserlo ni mucho que hacer. Tenían
que llegar a alguna ciudad. Pero Galerina sugirió que lo llevasen hasta donde
su maestra. Ella seguramente podría sanarlo o por lo menos mantenerlo vivo
hasta que pudieran encontrar a alguien que lo sanase. Pero el viaje hasta allí
demoraría al menos dos días. Viajaron tan rápido como pudieron sin importarles
si los caballos se cansaban. Los ejemplares albinos de los elfos eran
especialmente resistentes.
En la noche acamparon, pues aunque
estaban cerca todavía hacía falta demasiado viaje para seguir sin dormir. Penny
permaneció todo el tiempo junto a Izhá. Morún se encontraba irritado. Los
funguis no habían estado seguros de sus intenciones hasta que Rouxy confirmase
que Morún realmente se preocupaba por ellos, pero en ese momento lo que sin
duda le molestaba era el estado del Kento.
Penny los llamó a todos, algo
eufórica —¡Vengan, vengan! Izhá se ha recuperado.
Pronto fue rodeado por todos. Morún
fue el primero en preguntar —¿Qué ha pasado?
Pero Izhá apenas era capaz de hablar
—Gaved… sombracortos… Fungís…
—¿Qué significa todo eso Kento? —preguntó
Zantra que nunca había conocido a Izha.
Pero Izha volvió a quedar inconsciente.
Morún fue quien contestó a Zantra —Los fungís que estamos buscando están en la
ciudad de Gaved, allí los sombracortos tienen su guarida. Es donde debemos ir.
—Primero debemos salvar a Izha. —dijo
Penny.
—Gaved está a día y medio de aquí —explicó
Morún—. Tardaremos todavía más si nos desviamos hacia la casa de la ogra. Izha
es un servidor de la ley, y aunque no es un humano, le ha cumplido al reino. Yo
no dejaré que su sacrificio sea en vano, además no sabemos cuánto más puedan
aguantar los fungís o que quieren hacer con ellos. Liberarlos es imperativo.
—Pienso igual que Morún. —dijo
Galerina.
—Pero no sabemos nada de a dónde
vamos. —reclamó Viridrut.
—¿Por qué no intentas entrar en el
sueño de Izha, y preguntarle? —sugirió Penny.
—Esa es una excelente idea. —dijo
Galerina.
Viridrut estaba dispuesto a
intentarlo pero no estaba convencido de poder hacerlo. Viajar en los sueños de
los otros le resultaba fácil cuando se trataba de Fungís pero en elfos no lo
era tanto. Una cosa era hacerlo con Anzhará de guía y otra cosa era hacerlo
solo. El fungí se acercó a su cabeza y apoyó una de sus manos sobre ella. Los
elfos, los hombres y los funguis lo rodearon. Necesitaba un cristal de sueños y
el único que tenía era el que le había entregado Anzhará con los registros de
Makiias. Que él no había necesitado en absoluto. Pero no estaba seguro de que
el viaje dentro de la mente de Izha resultase tan claro, así que simplemente
utilizó la magia que le habían enseñado para limpiar el cristal de sueños y
dejarlo en blanco. La esfera volvió a ser cristalina. Pero como era incomodo
entrar en trance sosteniendo el cristal se lo pasó a Penny. Cerró los ojos e
intentó conseguir un enlace con Izha. Demoró un tiempo y su propia inseguridad
no lo ayudaba pero finalmente lo consiguió. Solo que esta vez, estando solo,
era todo mucho más difícil. Anzhará sabía cómo controlar el ambiente pero él
no. Estaba perdido en una mar de recuerdos y sueños que se superponían. Se
sentía deprimido, frustrado. Posiblemente los sentimientos de Izha. Muchas
imágenes venían a su mente, algunas solo duraban segundos. Ninguna relacionada
con los fungís en Gaved. Pudo ver sin embargo por un breve momento el rostro
de la ogra que ya había conocido cuando se encontró con Galerina y a la fungí antes de que él la conociera. Pero sobre todas las cosas encontró momentos con
Uruduntis. Algunas imágenes perdidas de ellos desayunando fuera de la morada
del clérigo y juntos caminando en la playa. Pero cuando quería acceder a algo en
Gaved era imposible. Consideró que era porque no había estado él mismo nunca
allí así que en la larga vida del elfo era imposible para el rastrear cada
recuerdo e identificar cual era el que él estaba buscando. Permaneció mucho
tiempo buscando pero solo encontrando trabas. Siempre, por algún motivo,
terminaba en el bosque, solo. Izha era el verdadero ermitaño y su aislación era
el bosque. Se vio obligado a romper el enlace. Viridrut despertó amargado.
—¿Y? ¿Has averiguado algo? —preguntó
Morún entusiasmado—. Has estado solo unos pocos minutos.
—En realidad he estado más tiempo,
solo que en los sueños el tiempo pasa más despacio. La mente funciona de una
manera diferente. Pero no he conseguido averiguar nada. Lo siento. Creo que
ahora entiendo porque Anzhará, un mago tan poderoso, necesito de otra persona
para poder extraer los pensamientos de Makiias.
—Entonces estamos igual que antes. —dijo
Galerina.
Viridrut propuso —Entiendo el apuro
por llegar a esa ciudad de los hombres, y comprendo que nuestros hermanos están
en peligro. Quizás seria bueno que algunos de
nosotros nos adelantásemos y otros buscasen ayuda con la ogra.
—Mi maestra no permitirá que los
elfos o los hombres se acerquen eso es seguro. Pero ya conoció a Izha y estoy
convencida de que no le hará nada a otro fungí. Esta noche cuando durmamos les
mostrare el camino así saben cómo llegar. Yo no iré a verla todavía.
Viridrut se sumó —Yo los acompañaré
a Gaved, aunque sea poco lo que pueda hacer.
Licken solicitó unírseles pero
Galerina contestó —No. Creo que tú serias de gran ayuda, pero es complicado
transportarte y seremos más veloces moviéndonos solo en los caballos.
Zantra entonces intervino —Podemos
ir en mis caballos, solo dos de ellos. Morún puede viajar en uno junto con
Viridrut. Yo transportaré a Galerina a la ciudad. ¿Tiene usted algún contacto
en esa ciudad señor Morún?
—Por supuesto —contestó el hombre—. Pero
esta no es tu batalla Zantra.
—Por el contrario. Soy un súbdito de
Anzhará y él me ha ordenado proteger a estos fungís y recuperar la parte
perdida de la cadena. Si esto es lo que debo hacer lo haré. No me gusta la
esclavitud bajo ninguna circunstancia. Y para ser honesto encuentro a tu raza
primitiva y monstruosa, y erradicar a estos hombres de la faz de Kiem
posiblemente hasta me cause placer.
Morún sonrió —Entonces esta noche
tenemos suerte de que seas un maldito racista Zantra. Tu cimitarra será
bienvenida.
—No fue lo que quise decir. —dijo
Zantra algo ofendido.
Morún lo ignoró —Seria lo mejor que
el resto cuidase de Izha y lo llevase con la ogra. Si él se recupera y podemos
enterarnos de algo más, que nos ayude a dar con los fungís pueden enviar a
alguien a informarnos. Mientras tanto nosotros emprenderemos la misión de
rescate.
Todos aceptaron que así seria mejor
y se fueron a descansar. Al otro dia se separarían, y hacía mucho tiempo que
los fungís no estaban solos. Pues desde que se habían encontrado habían
permanecido juntos.
Morún decidió dejar su armadura,
pues no solo pesaba mucho sino que lo hacía ser demasiado llamativo y
necesitaban velocidad y sigilo sin embargo, conservó su espada. Después de que
Licken, Penny, Sorus y Sorpus se alejasen en busca de la ogra, acompañados por
los elfos y los hombres, el grupo partió hacia Gaved montando solo dos
caballos.
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